Hay una unidad en la Policía Nacional que trabaja de forma silenciosa, justo en el punto donde nadie quiere estar: frente a una amenaza explosiva. No se les ve de forma constante, pero siempre están ahí. Hablamos de los TEDAX-NRBQ, que cuenta con un total de 28 grupos repartidos por todo el territorio español y uno de ellos se encuentra en Ceuta.
Aquí la unidad está compuesta por ocho miembros y es la única a cuyo frente hay una mujer. Su labor, casi siempre discreta y a menudo invisible para la ciudadanía, es una de las columnas que sostienen la seguridad de la ciudad autónoma.

El Faro ha conocido las entrañas de los TEDAX-NRBQ, que este año cumplen el 50 aniversario de su creación.
Juan Carlos y Guillermo, dos de sus miembros, nos han abierto las puertas de la comisaría para mostrarnos cómo es su día a día, cómo actúan y cómo se vive formando parte de esta unidad. Y es que, detrás del traje de protección, los robots y las tecnologías hay personas que han elegido un trabajo en el que no existe el margen de error y en el que cada decisión puede marcar el límite entre la vida y la muerte.
¿Quiénes son los TEDAX-NRBQ?
Para quien no los conozca, los TEDAX-NRBQ “somos los técnicos en desactivación de artefactos explosivos y, a partir del año 2002, después de la crisis de las ántrax y los atentados de las Torres Gemelas en Nueva York, esta unidad se hizo cargo de lo que es una doble especialidad, que comprendía también nuclear, radiológico, biológico y químico, de ahí el N.R.B.Q.”, explica Juan Carlos.
De este modo, actualmente se encargan de todo lo relacionado con artefactos explosivos, nucleares, radiológicos, biológicos y químicos, como su detección, la neutralización de los mismos y puestas en seguridad para prevenir cualquier tipo de daño tanto humano como material.
Entrar a formar parte de esta unidad no es fácil. De hecho, Juan Carlos lo define como “bastante exigente” ya que a lo largo de la historia de los TEDAX-NRBQ “hemos tenido unos cuantos compañeros que han fallecido en intervenciones”.
Por este motivo, “la preparación y el protocolo de actuación cada vez es más exigente y exige estar constantemente preparado y actualizado”.
¿Cómo se entra a formar parte de esta unidad?

Para ser un TEDAX-NRBQ, primero hay que pasar una fase de concurso-oposición y luego afrontar un curso de 18 meses de duración.
Sobre el curso, detalla que primero tiene una fase a distancia y luego presencial, que incluye un tiempo de prácticas en diferentes unidades TEDAX-NRBQ.
Además, esta formación no solo incluye contenido específico, “también se hacen cursos con otras unidades militares, por ejemplo, para el tema de la desactivación de artefactos militares; o cursos con Protección Civil”.
24 horas, 365 días al año
Aunque no siempre se les ve, los TEDAX-NRBQ trabajan “24 horas al día, 365 días al año. Es decir, para nosotros no existen festivos ni existen fines de semana. Trabajamos todos los días y estamos a disposición de la ciudadanía y del pueblo de Ceuta durante todo el año”, asegura Juan Carlos.
Al preguntarle cómo es su día a día, lo primero que quiere dejar claro que no es solamente el trabajo que se ve en la calle. “Hay mucho trabajo detrás”.
“Nosotros empezamos nuestro día de trabajo revisando el material, cargando todo lo que requiera de mantenimiento, actualizándonos de toda la información que llega y, en el caso de que llegara una intervención, automáticamente paramos lo que estemos haciendo, salimos a la calle, nos desplazamos con nuestro vehículo y comenzamos nuestra intervención sobre lo que tengamos”.
Asimismo, también llevan a cabo una importante labor de prevención, “sobre todo, en edificios oficiales, en sedes gubernamentales, en edificios públicos que requieran inspecciones de seguridad…Y ese trabajo no se ve. También participamos en eventos deportivos o cuando existe algún acto público. Tampoco se nos ve, pero estamos ahí”, añade.
¿Cómo trabajaban antiguamente?
Cuando se creó esta unidad, los primeros TEDAX empezaron “a trabajar con unos alicates, una caja de herramientas, una cuerda y poco más”.
Desde entonces, “la tecnología ha evolucionado como ha evolucionado en todos los lados y el uso de la robótica, que, aunque todo el mundo habla de los robots ahora, en esta especialidad llevamos utilizando los robots más de 30 años”.
En ese sentido, Juan Carlos manifiesta que “todo esto va en una evolución constante como va la sociedad hoy en día. La Inteligencia Artificial será lo que acabará absorbiendo todo y nosotros tendremos que subirnos a ese carro y muchos compañeros nuevos se están formando también como pilotos de drones”.
Las intervenciones más habituales en Ceuta
En Ceuta, son muchas las intervenciones que llevan a cabo a lo largo del año entre las que ven la luz y las de prevención. De hecho, en lo que va de 2025 las cifran en “casi 400”.
Centrándonos en las intervenciones ante explosivos más comunes que han vivido a lo largo de su historia, señala que muchas de ellas son “con artefactos militares reglamentarios que han aparecido, por ejemplo, en el campo o en el domicilio de alguna persona fallecida que había sido militar y lo tenía de recuerdo”.
También han actuado ante “objetos sospechosos en el Puerto o en medio de la ciudad”, como una bolsa que apareció en la Plaza de los Reyes.
“Gracias a Dios, y esperemos que siga así mucho tiempo, de lo que son artefactos terroristas como tal, hace tiempo que no hemos tenido intervenciones. No estamos exentos de que un día las pueda haber, pero estamos aquí y siempre que eso nos requiera, para ello estamos”, asegura Juan Carlos.
Las herramientas de trabajo de los TEDAX-NRBQ
Para llevar a cabo estas intervenciones, los miembros de los TEDAX-NRBQ cuentan con herramientas y materiales de última generación ya que “para nosotros lo fundamental en el protocolo de trabajo es siempre actuar con las máximas garantías de seguridad personal”.
Por ello, una de las herramientas principales es el robot, que les permite trabajar a distancia ante un explosivo. Este robot dispone de diferentes cámaras y una pinza y se controla por remoto.
Asimismo, disponen de herramientas que permiten la detección de posibles artefactos sospechosos como detectores de metales, equipos de detección de rayos X portátil, equipos de detección tanto nucleares como biológicos y químicos y equipos para la recogida de muestras cuando se ha provocado alguna explosión, entre otros.
Tampoco faltan los equipos de alta protección con respiración autónoma para la protección personal.
El traje antiexplosivos

Uno de los trajes de protección más importante es el traje antiexplosivos, que está compuesto por diversos tipos de blindaje y es bastante pesado.
Sobre este traje, Juan Carlos explica que “no vayáis a pensar que es un traje antibalas. Es un traje que pesa casi 40 kilos y si le sumamos el casco y el escudo sobrepasa ese peso, por lo que dificulta mucho el movimiento”.
Por otro lado, detalla que una vez puesto, “la sensación térmica es importante porque es un traje que da mucho calor”. También dificulta la visibilidad y la comunicación con los compañeros, pero “es una herramienta bastante importante porque está protegiendo la integridad del que está actuando”.
Y es que, este traje está enfocado “a evitar la onda de choque, a evitar las proyecciones, los fragmentos que pudieran ir y, sobre todo, la mayor protección la tenemos en la cabeza y en lo que es el pecho, el frontal, para proteger los órganos vitales”.
El mismo está compuesto por tres piezas más el casco. La primera de ellas lleva protección en la espalda para evitar que se dañe la columna vertebral en caso de una caída; también hay protección para los pies, pecho y la pelvis.
La “única particularidad es que nunca utilizamos guantes. Es decir, las manos van al aire porque para nosotros es importante tener las manos libres porque son nuestra herramienta de trabajo”.
Asimismo, cabe señalar que este traje tiene un sistema de extracción rápida para que, en caso de que sufriera un incidente, el propio afectado se lo pueda quitar sin necesidad de ayuda.
También tiene luces para poder ver en caso de que la actuación se tenga que llevar a cabo en un ambiente oscuro.
“Solo el hecho de ponértelo, ya te da ese cosquilleo. Ya el cuerpo empieza a decirte que algo pasa t una vez que cierras el casco, pierdes toda la noción del sonido exterior”, expresa Juan Carlos.
La colaboración con la unidad canina

Además de los materiales y las herramientas específicos de los TEDAX-NRBQ, esta unidad trabaja en colaboración constante con otras, como con la unidad canina.
De hecho, “para nosotros, el perro es una herramienta más y, además, una herramienta muy fiable. Le damos mucha importancia. Es decir, cuando aparece un objeto sospechoso en la calle, nuestra primera idea es requerir de su colaboración. Son perros que están bien entrenados en la detección de sustancias explosivas y el que a nosotros un perro nos indique si es positivo o es negativo, nos da mucha seguridad”.
En base a eso, “podemos afrontar la intervención de una u otra manera”.
Sobre cómo trabaja el perro, Juan Carlos detalla que él es el que se encarga de realizar la búsqueda y si encuentra lo que pretende, va a dar una señal. Normalmente, se sienta a su alrededor.
Para lograr eso, se requiere de mucho entrenamiento y preparación y también de un fuerte vínculo con su guía canino.
Tras la respuesta del perro, sería el turno de la intervención de los especialistas en explosivos.
Las personas detrás de los equipos de protección

Detrás de todo esto, están las personas. Aquellos que se ponen los trajes y se plantan frente a un posible artefacto explosivo sin saber qué ocurrirá en unos instantes.
Juan Carlos es miembro de los TEDAX-NRBQ en Ceuta. En su caso, anteriormente fue guía canino y estaba trabajando en Madrid cuando “hubo dos atentados muy seguidos en los que fallecieron compañeros de TEDAX. Ese fue el acto que me dio pie a querer forma parte de esto”.
Desde entonces ya han pasado 32 años en los que “he tenido intervenciones importantes con artefactos de ETA y de GRAPO, sobretodo en mi etapa en Barcelona, y me siento muy orgulloso de pertenecer a esta unidad. Son 32 años en las que mi trayectoria profesional no la cambiaría por nada. Estoy muy orgulloso de lo que hago, muy orgulloso de mis compañeros y muy orgulloso de formar parte de esta especialidad, que, precisamente, este año cumple el 50 aniversario”.
Era imposible no hablar sobre esos momentos en los que el cuerpo se llena de adrenalina y en los que también es muy importante mantener la calma. Al preguntarle cómo se logra ese equilibrio, Juan Carlos responde que “es una pregunta difícil. La calma no se mantiene”.

“En el momento que nos avisan de que hay algo que puede ser real o que tiene viso de ser real, la adrenalina se dispara. El miedo, todo el mundo tiene miedo. Lo importante es saber encontrar ese equilibrio, esa homeostasis, entre el miedo y la subida de adrenalina”.
Sobre la adrenalina, manifiesta que “es muy importante porque en el momento que hay esa subida de adrenalina, te hace estar más concentrado en lo que haces. Es simplemente encontrar un equilibrio”.
Y ese equilibrio se consigue “con mucho entrenamiento, con trabajar los protocolos y saber qué es lo que tienes que hacer en cada momento. Tener la cabeza fría y centrada en tu trabajo, porque hay una frase que engloba muy bien nuestro trabajo y es que el primer error es el último. Si fallas, probablemente te cueste la vida”.
Antes de finalizar, la unidad TEDAX-NRBQ de Ceuta ha querido “decirle a la ciudad de Ceuta que, aunque no nos vea, somos una unidad que está ahí. Muchas veces estamos ocultos, estamos en la sombra, y no se nos ve, pero los ciudadanos tienen que saber que tienen una unidad TEDAX-NRBQ que está a su servicio, que estamos para su propia seguridad y la de sus bienes y en caso de que nos necesiten siempre nos van a tener ahí”.






Enhorabuena por el 50 aniversario. Unos grandes profesionales de la Policía Nacional al servicio del ciudadano y de nuestra seguridad.
Gracias por su servicio.