La polémica ha estallado en la región de Tánger-Tetuán-Alhucemas después de que varios árbitros denunciaran haber sufrido una intoxicación alimentaria durante un curso de formación celebrado esta semana en el estadio Ibn Jaldún, en el barrio de Suani.
Según informó el medio digital EcoPress, al menos tres árbitros regionales comenzaron a experimentar fuertes dolores y síntomas digestivos tras consumir un menú que incluía pollo asado y verduras cocidas en el restaurante del propio estadio.
Uno de los colegiados, procedente de Alcazarquivir, relató que inicialmente pensó que era un malestar pasajero, pero al acudir al hospital recibió el diagnóstico de intoxicación alimentaria moderada. Posteriormente, al contactar con sus compañeros que participaron en el mismo curso organizado por la liga regional, estos confirmaron que también se encontraban enfermos y habían necesitado atención médica.
La liga retrasa las pruebas físicas
Ante la situación, la Liga regional de Tánger-Tetuán-Alhucemas optó por aplazar la prueba de carrera, prevista como parte del examen físico de los árbitros. Aunque la versión oficial mencionaba que la pista no estaba lista para su uso, fuentes cercanas al proceso señalaron a EcoPress que la verdadera causa fue el estado de salud de los colegiados.
La intoxicación ha generado preocupación entre los asistentes al curso, ya que la alimentación forma parte de la logística básica que la organización debe garantizar a los participantes.
El restaurante, sin autorización
El caso dio un giro cuando EcoPress consultó al presidente del Consejo del distrito de Suani, Mohamed Said Ahrush, sobre la situación legal del restaurante que opera en el estadio. Su respuesta fue contundente: el local no dispone de ninguna autorización administrativa para servir comidas.
Ahrush recordó que todo establecimiento de restauración debe contar con licencias específicas y cumplir los protocolos de seguridad sanitaria establecidos por la normativa vigente. “Cualquier espacio que ofrezca servicios relacionados con la salud de los ciudadanos está obligado a respetar el procedimiento legal”, afirmó.
Preocupación por la seguridad alimentaria
El suceso ha abierto un debate en torno a la seguridad alimentaria en instalaciones deportivas y la responsabilidad de las autoridades locales y federativas en la supervisión de los espacios que ofrecen servicios de restauración.
Mientras los árbitros afectados se recuperan, la liga regional deberá reprogramar las pruebas y garantizar condiciones seguras en futuras actividades. Por su parte, vecinos y deportistas reclaman controles más estrictos para evitar que un incidente como este vuelva a repetirse en Tánger.






