El sector del taxi teme que el cambio de modelo de gestión de los autobuses urbanos, que debe traer consigo una mejora sustancial del servicio en términos de líneas y frecuencias, entre otros, recorte su nicho de negocio dentro del transporte público.
La modernización de los vehículos del transporte colectivo era una necesidad urgente en una ciudad donde el 80% de la población no lo utiliza nunca, entre otras cosas por su escasa fiabilidad.
También es más que necesario revisar a fondo las líneas existentes y abordar la puesta en marcha de otras que permitan llegar hasta puntos como el helipuerto o la Estación Marítima, pero ello no tiene por qué lastrar a los taxis, que tienen otro sector de población al que dirigirse para cubrir otras necesidades.
No debe establecerse una pelea entre un transporte público y otro cuando lo propicio en una ciudad con las características de Ceuta es potenciar ambos para reducir el uso innecesario del vehículo privado para avanzar hacia un territorio menos contaminado y más habitable.
La Ciudad Autónoma debe seguir apoyando como lo ha hecho hasta ahora a los taxistas, con apoyos que rondan los dos millones de euros durante los dos últimos años, pero también exigirles que cumplan con los niveles de calidad que se les requieren, pero de ninguna forma renunciar a mejorar los autobuses urbanos con cualquier componenda para evitar incomodar a cualquiera.






