Un nuevo delfín mutilado ha aparecido varado en la playa del Tarajal en Ceuta, sumándose a la lista de "víctimas de las redes de deriva ilegales" que, según denuncian las asociaciones CECAM y Daubma, continúan causando estragos en el ecosistema marino del Estrecho de Gibraltar.
El animal, que presentaba las aletas cortadas, sigue el mismo patrón de los casos que ambas entidades llevan meses documentando y denunciando.
El cetáceo mostraba amputaciones, lesiones compatibles con este tipo de artes prohibidas. Estas prácticas, empleadas de forma reiterada por determinados pesqueros marroquíes, constituyen una actividad ilícita que vulnera la normativa internacional y provoca un grave impacto sobre la fauna marina de nuestra bahía.

Un patrón que se repite
El cuerpo del animal mutilado apareció, según las asociaciones, en la tarde del pasado martes, "una nueva víctima de las redes de deriva ilegales que siguen destruyendo la vida marina del Estrecho", denuncia Daubma en un comunicado conjunto con CECAM.
La organización subraya que se trata de un nuevo episodio de una problemática que se repite con alarmante frecuencia y que pone de manifiesto la insuficiencia de las medidas de control por parte de las autoridades.
Las asociaciones recuerdan que “hace apenas unos días, esta lacra fue expuesta en el Senado por la senadora del Partido Popular por Ceuta”, pero lamentan que la respuesta del Gobierno fuera considerar que “las acciones actuales eran suficientes”.
Sin embargo, aseguran que la realidad demuestra lo contrario: “El mismo día de aquella intervención apareció en el muelle pesquero un delfín muerto con las aletas amputadas. Hoy, pocos días después, otro más”.

Falta de control e impunidad
Daubma y CECAM insisten en que “los hechos son claros: o no se están realizando las inspecciones necesarias o los medios son insuficientes”.
Según estimaciones de las propias asociaciones y de varias ONG, “por cada dos varamientos visibles pueden haber sido masacrados hasta 20 delfines sanos mar adentro”.
Ambas entidades mantienen una estrecha colaboración para registrar y documentar todos los casos que se producen en el litoral ceutí, con el objetivo de que “ninguna muerte quede silenciada”.
“Esta colaboración es esencial para que la realidad del Estrecho no se pierda entre excusas y miradas hacia otro lado”, explican en el comunicado.

Un compromiso firme por la vida marina
Ante esta situación, las asociaciones anuncian que continuarán su labor de denuncia y seguimiento. “Nuestro compromiso es firme: no vamos a permitir que estas prácticas ilegales sigan impunes. Seguiremos investigando, denunciando y exigiendo medidas reales”, advierten.
Daubma y CECAM destacan que la defensa del mar y de su fauna “no entiende de siglas, entiende de responsabilidad”, e insisten en que “las autoridades deben actuar con contundencia y transparencia ante una situación que se agrava con cada nuevo varamiento”.
“Hasta cuándo seguirán mirando hacia otro lado las autoridades”, concluyen las asociaciones, que reiteran su llamamiento a la acción inmediata y a la coordinación entre administraciones para frenar el uso de las redes asesinas que siguen cobrándose vidas en las aguas del Estrecho.

La labor de la Guardia Civil frente a las redes de deriva ilegales
La Guardia Civil de Ceuta, a través de los agentes del Servicio Marítimo y de los GEAS, mantiene una vigilancia activa para combatir el uso de redes de deriva ilegales empleadas por pescadores marroquíes.
En una de sus inmersiones de vigilancia en el litoral de Ceuta, especialistas del GEAS localizaron una "red de pesca abandonada de grandes dimensiones", explicó la Comandancia.
“Este tipo de residuos, conocidos como ‘redes fantasma’, son una de las mayores amenazas para nuestra biodiversidad. Aunque ya no tienen dueño, siguen ‘pescando’ indefinidamente: atrapan peces, crustáceos y corales, asfixiando la vida a su alrededor y convirtiéndose en un peligro para otros buceadores”, añadieron.
Tras inspeccionar la zona y confirmar la ubicación exacta del arte de pesca, los agentes dieron aviso inmediato a la autoridad competente para coordinar su extracción segura, con el objetivo de retirar la amenaza causando el menor impacto posible al ecosistema.
La Comandancia subraya que su misión bajo el agua "no es solo la seguridad ciudadana; es asegurar que el mar de Ceuta siga siendo un santuario de vida".
Estas redes pueden extenderse decenas de kilómetros, atrapando indiscriminadamente a peces, delfines, tortugas y otras especies marinas, generando un impacto devastador en la fauna y contribuyendo a la contaminación plástica en el Mediterráneo.






