Los Bomberos resaltaron lo complicadas de las tareas de extinción debido al fuerte viento de Poniente, que impedía que la actuación se desarrollara con la normalidad debida.
Mientras los agentes del SEIS trabajaban en la extinción de las llamas, a pie de campo prestaban colaboración unidades de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado así como Policía Local, sobre todo a la hora de reordenar el tráfico e impedir el acercamiento de personas al escenario de las llamas.
En total fueron movilizados alrededor de doce bomberos. La cantidad de humo generada fue impresionante, tanto que los residentes de las viviendas cercanas se encerraron en las mismas para evitar una intoxicación. No se dio ningún caso, pero los servicios sanitarios estaban alerta por si era necesaria su actuación.
Ahora queda por saber el origen. Fuentes consultadas por este medio apuntan a la presencia de grupos de jóvenes que se dedican a estas prácticas: la quema de matorrales, provocando siniestros que pueden llegar a la magnitud del de ayer. Esto sucedió en Sidi Embarek, pero el SEIS está ya cansado de acudir a los puntos negros de siempre: el Sarchal, la zona de la antigua cárcel de mujeres, el llano del Príncipe, una vaguada de Los Rosales... Son puntos en los que, siempre en la misma franja horaria, se producen incendios provocados por estos grupos que consiguen, de esta forma, desviar la atención de las fuerzas de seguridad.
Horas después de este incendio, se apagaba, con el uso de un extintor, el provocado en un vehículo estacionado cerca de la calle Linares.








