El ex jugador de la Agrupación Deportiva Ceuta, Ángel García, que recientemente abandonó el club por petición propia y que ha firmado por el Poblense, explica en un escrito los motivos del por qué de su marcha de la entidad blanca. El delantero asturiano asegura que tuvo problemas “desde el primer día”, ya que en el restaurante al que iban a comer “nos dijeron que no volviéramos”, explica, porque “el club no pagaba ni daba la cara, nos comentaron”. Durante un mes “vivimos en un piso de una habitación cuando éramos dos personas”, lo que obligaba a uno de ellos a “dormir en el sofá”, recalca el ex jugador blanco.
A esto hay que unir el tema ya publicado de los impagos, en una AD Ceuta FC en donde “se pagan nueve mensualidades en vez de diez”, apunta, y además “no se paga el primer mes, sólo el último”, lo que define como “inventos de este equipo”.
También les “echaron” del segundo restaurante, y cerca de su casa también al tener “problemas con la casera al no pagar el club en las fechas pactadas”, una entidad que preside José Gil con mando también de José Antonio Muñoz, ex presidente de la extinta Asociación Deportiva Ceuta, los cuales “no contestaban a los mensajes”.
Habla por tanto de “falta de estabilidad” y llega más lejos al denunciar “chantaje” para que algunos de sus compañeros aceptasen la baja, lo cual califica como una actitud “mediocre y barriobajera”.
De hecho el club le dio la baja a Ángel “pactando que no me pagasen agosto”, ni tampoco los “13 días de noviembre”, y con la condición además de “no firmar por equipos del Grupo 9º y 10º, ni tampoco categoría superior”, todo esto con un finiquito bajo el brazo con el que “no pude ni pagarme el viaje de vuelta”.
En el plano deportivo, señala que “nos exigían ser profesionales cuando el club no se portaba como tal”, ya que “no había físio, en el primer viaje no teníamos chándal, no había sudaderas cuando hacía frío, ni vendas ni esparadrapo”, por lo que el equipo daba “mala imagen”, y eso sin contar con que los papeles del médico tardaban una media de “dos y tres días, a veces hasta cinco”, lo que motiva que las lesiones perduren.
Sobre la derrota por 4-0 en el campo del Xerez Deportivo, asegura que “nos criticaron duramente”, acusándoles de “no correr”, y sólo bajando al vestuario para “hablarnos mal”, mientras que cuando llegaban las victorias “no nos daban ni una palmadita en la espalda”, se lamenta.
También critica a los detractores desde la grada porque “decían que veníamos porque éramos muy malos para jugar en nuestra provincia, que sólo veníamos de fiesta”. Ángel se defiende y señala que “hemos dejado atrás familia y amigos para dejarnos la piel en ese club, pero no se valoraba”.
Defiende a los que han sido sus compañeros, que reciben “críticas y silbidos cada partido”, pero que “por las condiciones en las que juegan” deberían de llevarse “una ovación por el mero hecho de representar a su ciudad”.
A ellos unas palabras, “lo único bueno, ya que me recibieron con los brazos abiertos desde el primer día”, deseándoles “mucha suerte y que logren sus objetivos”.






