Decir que andan las aguas revueltas en Acemsa sería la expresión que mejor se adapta a la situación derivada de la aplicación de una normativa que trae de cabeza a los ciudadanos. Pero no es cuestión de frivolizar con un asunto que a más de uno ha dejado el bolsillo temblando precisamente en la temida cuesta de enero. La iniciativa de la empresa municipal de instar a los ceutíes a cuidar de un bien tan preciado como el agua puede resultar beneficiosa para todos, máxime de cara a posibles sequías en el futuro, ahí nadie puede estar en contra, pero la cuestión es la forma en que se ha aplicado esta norma: sin previo aviso, sin un periodo para que los ciudadanos reparen las posibles fugas, y eso es algo que no ha gustado a nadie. Y el problema irá a más porque tal vez existan comunidades de vecinos que deban revisar sus instalaciones, pero en otras sea Acemsa la que deba acometer actuaciones en una red que, como ha sido reconocido en muchas ocasiones, sufre pérdidas de agua.





