De ahí que sea digne de remarque la acción sancionadora que está llevando a cabo contra aquellos que arrojan residuos en zonas no autorizadas. Las multas rozan los 1.000 euros y pretenden condenar una actuación demasiado extendida no sólo entre particulares sino también entre empresas. A nadie ha escapado la presencia de electrodomésticos, muebles o aparatos eléctricos arrojados en medio del monte o la existencia de vertidos de aceites y combustibles que son realizados por ciudadanos que no tienen a bien el cuidado del medio ambiente. Atentan contra todos porque a todos compete el casino cuidado de este espacio común; de ahí que sea loable la labor que lleva a cabo la Consejería para localizar y multar a todos aquellos que no entienden las mínimas normas de convivencia. La sanción es incluso mayor en las situaciones en las que se ha registrado una reincidencia. La Consejería advierte de que no cesará en la consecución de unos controles cuyos efectos positivos repercuten en todos y cada uno de los ciudadanos.





