La vida te lleva a conocer a personas con las que terminas teniendo un trato casi diario. Abdeselam te engancha por su personalidad, por su corazón.
Hombre humilde, siempre dispuesto a echarte una mano, implicado en las causas sociales y atento a las necesidades. No necesita altavoces ni presentaciones porque él brilla por como es. Y eso es difícil, mucho. Solo unos pocos elegidos son capaces de tener la chispa de nuestro fotógrafo solidario por excelencia.
Acudemire y los vecinos de Poblado Regulares-Narváez Alonso quisieron rendirle un homenaje y de los buenos. Los más sencillos, esos en los que están quienes deben, son siempre los mejores. Y Abdeselam tuvo el suyo más que merecido. Emocionado escuchó discursos sentidos, sinceros, que nacen del corazón.
Él no necesita presentaciones, quienes lo conocen saben perfectamente de lo que es capaz y hasta dónde puede conducir su lucha por atender a los más necesitados.
Las fronteras no existen. Si tiene que irse a la aldea más perdida de Marruecos para llevar alimento, allá que va. Si tiene que patearse las viviendas más humildes de Ceuta para trasladarles lo básico, lo hace. Carga las bolsas y atiende a aquellos a los que les falta lo que a otros les sobra. Para conseguir ese equilibro hay personas como Abdeselam que emplean su tiempo y parte de su vida por hacer que otros vivan mejor.
Conoce las necesidades de las personas y sabe cómo ayudarlas o, al menos, lo intenta. Así es Abdeselam, alguien único con homenajes únicos.
Muchos nos hemos alegrado con el que fue uno de los actos más hermosos.






