Los propios agentes del Servicio de Extinción lamentan lo que está ocurriendo, en una situación en la que ellos son víctimas directas pero que repercute en toda la ciudadanía ya que mientras se está atendiendo unos incendios producidos de forma intencionada se puede estar generando otro foco accidental de mayor relevancia.
Estas actuaciones se están convirtiendo, desgraciadamente, en un hábito. Al Sarchal acuden casi todos los días dos o tres veces, lo que significa que se trata de focos provocados. Además donde se producen los incendios en la cárcel de mujeres la complicación es mayor, ya que obliga a realizar un despliegue importante ya que deben enlazar diez u once mangueras para poder llegar al punto de intervención. “No es agradable la situación que vivimos”, apuntaba un agente del Cuerpo in situ. ¿Quién está detrás de estas acciones? Hay vecinos que apuntan a menores que lo hacen para esperar la llegada de los bomberos. ¿Sólo por verlos? “O para atentar contra ellos”, advierte un residente. En el caso del Sarchal hay quien apunta a la mano de alguien que busca que se limpie la zona, convertida demasiadas veces en vertedero. En el caso de los coches, hay otras tramas.








