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Denuncian la laxitud de la comunidad ante un problema de seguridad para los peatones
Los propietarios del edificio Camoens número 4 están librando una batalla en pro de la seguridad de los viandantes que circulan por los alrededores de este inmueble, cuya fachada está desprendiendo cascotes que ponen en grave riesgo la integridad física de los peatones.
Con una antiguedad de casi medio siglo, la fachada del inmueble se está desprendiendo desde hace unos siete años, pero no es hasta el pasado mes de septiembre cuando la situación empeoró gravemente y trozos de cascotes comenzaron a caer en la calle con el consiguiente riesgo de las personas que transitan por la zona.
El interés de algunos propietarios y empresarios que tienen sus oficinas en el inmueble choca con la desidia del presidente de la comunidad y el administrador de la finca que, ante esta situación, no han adoptado las medidas reclamadas por los dueños. “Entendemos que hay una inacción porque hay mucha irresponsabilidad respecto a lo que está pasando”, apunta Aurelio Mata, cuya oficina se encuentra en este edificio.
Con la caída indiscriminada de cascotes en septiembre, los vecinos toman la decisión de contratar a un técnico que elabore un informe sobre el estado del edificio. Además, estudian varios presupuestos para la reparación de la fachada y se instala un andamio perimetral a lo ancho de todo el edificio para frenar la caída de las piedras. Sin embargo, esta medida cautelar es ineficaz en cuanto es necesario colocar la llamada visera que impediría que las piedras cayeran a la calle, así como una red que frenaría los desprendimientos.
Desde Fomento han exigido la documentación necesaria para obtener el permiso de la ocupación de vía con este andamio. No obstante, desde la comunidad sólo piden aplazamientos que no hacen más que poner en grave riesgo la integridad de los ciudadanos.
“Si la comunidad y el administrador no hacen nada, la Ciudad debería exigir la ejecución de la reforma. Sólo pedimos que se adopten las medidas de seguridad hasta que comience la obra, pero nadie hace nada”, apunta Rafael Atencia, otro de los afectados, cuya oficina se ubica en uno de los pisos del inmueble.
El pasado viernes fue necesaria la presencia de Policía y Bomberos, cuyos efectivos pudieron constatar la gravedad de la situación. A los vecinos se les exige la presentación de un informe técnico que no estará concluido hasta dentro de diez días. Mientras tanto, la preocupación por la seguridad ciudadana crece entre los vecinos que recuerdan que el próximo sábado la celebración de la Cuna de La Legión llevará ante sus puertas a más de 2.000 personas. Durante el Carnaval, la plaza de Correos, contigua al edificio también se llenará de personas y los inquilinos del inmueble confían en que la Ciudad exija al responsable de la comunidad que adopte las medidas pertinentes para evitar una desgracia.






