La tensión en la frontera aumenta de forma gradual. A las avalanchas que se van sucediendo a diario en el Tarajal, con la participación de cada vez mayor número de personas, se suman hechos como el ocurrido esta semana, cuando se prendió fuego a un vehículo cargado de mercancía en la zona marroquí.
Al parecer fue el propio pasador de los fardos el que, ante la posibilidad de que estos fueron decomisados por los aduaneros marroquíes, optó por quemar el vehículo entero. Días antes se produjeron colapsos en la aduana marroquí protagonizados también por camalos con vehículos que al toparse con la imposibilidad de cruzar a Ceuta para hacer sus cargas, bloquearon con sus coches la entrada de otros turismos que querían acceder a la ciudad.
Estas protestas toman cuerpo en un escenario cada vez más abandonado y expuesto a tragedias debido a la gran cantidad de personas que terminen uniéndose en torno a un paso obsoleto. Marruecos está haciendo sus cribas, impidiendo la entrada de porteadores de manera aleatoria mientras acelera las obras en su lado para que el ‘Tarajal II’ pueda estar operativo en febrero de 2016 y los camalos no tengan que cruzar por la frontera, sino por un acceso paralelo.
De otra parte, asociaciones de carácter social se están movilizando en el lado marroquí para denunciar las situaciones de abuso que se producen a diario en la frontera con las porteadoras, debido al trato que reciben, a las extorsiones a las que se enfrentan además de la explotación de todo tipo que pesa sobre ellas, obligadas a pernoctar en las zonas fronterizas para ser las primeras en cruzar al polígono y hacerse con los fardos de mercancía que han llegado a superar los 120 euros.





