Una pancarta y una gran bandera palestina volvieron a ilustrar ayer la nueva concentración convocada por Caballas para protestar contra el “genocidio” del Ejército israelí en la Franja de Gaza.
Unas cincuenta personas respondieron a la llamada y secundaron el acto convocado en la Plaza de la Constitución, donde los organizadores leyeron un manifiesto en el que reclamaron, entre otros puntos, que el alto el fuego pactado entre las dos dos partes en conflicto se eleve de temporal a definitivo.
“Durante la ofensiva israelí han sido asesinadas más de 2.000 personas de las cuales casi 400 son niños y 2.500 han resultado heridos por los bombardeos en Gaza”, denunciaron los manifestantes, que también reprocharon al Gobierno de Tel Aviv que según Unicef sólo en la última semana de julio de 2014 su Ejército haya acabado con más niños que la dictadura de Augusto Pinochet en 17 años). A juicio de los congregados por Caballas, “Gaza sigue siendo la prisión más grande del mundo”, aprisionado por “un muro de la vergüenza de más de 600 kilómetros de largo y ocho de alto que sigue desfigurando el territorio” y víctima de un “bloqueo por tierra, mar y aire” y de los cortes de suministro eléctrico y de agua potable.
Frente a ese duro y triste panorama se alzó de nuevo ayer una voz que apostó por una “sociedad inclusiva, intercultural, crítica, tolerante, solidaria, activa y participativa, que piensa en global y actúa a nivel local”, más allá de ideologías y sectarismos.
Mohamed Faitah, del Movimiento Pedagogía Ciudadana, llamó a todos los ceutíes a “homenajear al pueblo palestino”. A continuación, una compañera leyó en alto el nombre y los apellidos de cada uno de los niños que han perdido la vida en las últimas semanas en el conflicto.






