El registro del piso del Príncipe, donde las mulas cargaban la droga, se saldó sin incidentes. Tiraron del hilo, culero a culero, hasta llegar a un piso franco ubicado en la barriada del Príncipe. Agentes de la Guardia Civil adscritos a la Policía Judicial han desarticulado una organización presuntamente dedicada al abastecimiento de droga a mulas que portaban el hachís en su organismo para el traslado a la península.
La operación, que se encuentra bajo secreto de sumario por orden del Juzgado que instruye la causa, se ha saldado, hasta el momento, con al menos ocho detenidos. El titular del Juzgado habría dictado autos de entrada en prisión para todos los individuos que resultaron arrestados en el marco de esta actuación y no se descarta que se produzcan más detenciones puesto que la investigación continúa abierta, según pudo conocer este periódico.
La intervención tuvo lugar en un domicilio de la popular barriada, donde los efectivos desarrollaron exhaustivos registros, portando la correspondiente orden judicial para la entrada en la casa en la que los culeros recibían la mercancía estupefaciente.
A diferencia de actuaciones similares, cuyo desarrollo se vio perturbado con incidentes de diverso tipo y especialmente apedreamientos tanto a los agentes como a los vehículos del Instituto Armado, ésta transcurrió con normalidad y no hubo daños personales o materiales que lamentar en el dispositivo, según indicaron los propios vecinos.
En el interior de la vivienda, los guardias de la Benemérita habrían intervenido, al menos, entre dos y tres kilos de hachís para el suministro a los belloteros que acudían al domicilio a cargar la droga para su posterior venta.
Sin embargo, la cantidad incautada sería mayor puesto que, a la aprehensión en la vivienda, hay que sumar las cantidades menores que la Guardia Civil intervino desde el inicio de las investigaciones a los culeros y que llevó a sus agentes a localizar el lugar común para las mulas.
Entre los ahora reclusos se encuentran cuatro individuos que, probablemente, mantengan una relación estrecha e incluso de naturaleza familiar, mientras que los cuatro restantes, no tendrían otro vínculo más que el comercial.
Las investigaciones que concluyeron con el desmantelamiento de esta banda dedicada al abastecimiento de hachís, comenzaron hace semanas, según supo este diario. Las indagaciones partieron de la Unidad de Narcóticos de la Policía Judicial de la Guardia Civil y el operativo fijó su prioridad en encontrar el origen de la droga ya que localizar el inmueble era fundamental para dar con los cabecillas de la organización y conocer otros datos de la trama.
Habitualmente, las Fuerzas de Seguridad abren de forma rutinaria investigaciones paralelas para saber dónde han podido cargar la droga con el fin de asestar un golpe efectivo al tráfico de hachís a pequeña escala.






