Los hechos, que se remontan a mayo de 2009, ocurrieron en Los Rosales y en el Príncipe Visto para sentencia un juicio encuadrado en la Sala de lo Penal número Dos de nuestra ciudad y en el que el Ministerio Fiscal solicitó para un hombre, militar de profesión, una pena de un año de cárcel, una multa de 3.240 euros (doce euros al día durante nueve meses) y la privación de conducir vehículos a motor durante un año de cárcel, todo ello al estimar que incurrió en dos delitos, uno de hurto y otro contra la seguridad vial.
El juicio, celebrado finalmente pese a que un principio se especuló sobre una posible conformidad, recogió las testificales de todas las partes, ofreciendo cada una de ellas una versión contradictoria: mientras que el acusado defendió su inocencia, los agentes de la Policía Local que actuaron el día de los hechos (14 de mayo de 2009) aseguraron que el militar se escapó con una motocicleta que habían robado anteriormente en Los Rosales. Argumentaron que fue el pie dañado del acusado (se había roto la tibia un día antes de los hechos) el que les hizo ver que se trataba de la misma persona que huía con la moto por El Príncipe. Al término de la vista, un amigo del acusado estuvo a punto de enzarzarse a golpes con los policías locales que declararon sin que hubiera que lamentar al fin accidentados por ninguna parte.






