La magistrada del Juzgado de lo Penal número 2 de la Sección de lo Penal del Tribunal de Instancia de Ceuta ha dictado una sentencia condenatoria contra un hombre por un delito de estafa cometido mediante el acceso fraudulento a cuentas de WhatsApp y la posterior solicitud de dinero a los contactos de las víctimas.
El acusado reconoció los hechos y aceptó una pena de seis meses de prisión, además del pago de una responsabilidad civil que supera los 800 euros. La condena de cárcel queda suspendida durante un periodo de dos años, siempre que durante ese tiempo no vuelva a delinquir.
El ahora condenado actuó con la intención de obtener un beneficio económico ilícito y desarrolló un procedimiento basado en el engaño. Para ello, contactaba con determinadas personas haciéndose pasar por alguien de confianza y les solicitaba códigos de verificación que recibían en sus teléfonos.
El acceso fraudulento a las cuentas
Una vez obtenidos esos códigos, el acusado conseguía tomar el control de las cuentas de WhatsApp de las personas engañadas. De este modo, podía utilizar sus conversaciones y contactos para hacerse pasar por ellas y continuar con la estafa.
El procedimiento se basaba en enviar mensajes a los contactos de las víctimas aparentando ser su amigo o conocido. En esas conversaciones, el acusado solicitaba cantidades de dinero con distintos pretextos, principalmente relacionados con supuestos problemas bancarios que impedían al supuesto destinatario recibir directamente el dinero.
Las personas que recibían los mensajes, al creer que estaban hablando con un contacto conocido, realizaban los pagos mediante Bizum al número facilitado por el estafador. De esta manera, el engaño permitía que el dinero terminara en una cuenta vinculada al acusado.
Varias víctimas realizaron los pagos
Uno de los episodios tuvo lugar el 2 de julio de 2024, cuando una de las víctimas recibió un mensaje de WhatsApp procedente aparentemente de uno de sus contactos. En el mensaje se le solicitaba un código de verificación, con el argumento de que era necesario para acceder a una aplicación.
Tras facilitar el código, la víctima perdió el control de su cuenta de WhatsApp, circunstancia que permitió al acusado utilizar la aplicación en su nombre y contactar con personas de su agenda. Posteriormente, uno de esos contactos recibió una petición de 500 euros para realizar unas compras y terminó enviando 250 euros mediante Bizum.
En otro de los casos, el mismo procedimiento permitió al acusado hacerse pasar por una segunda víctima. Después de conseguir su código de acceso, comenzó a enviar mensajes a sus contactos solicitando dinero y alegando nuevamente que tenía problemas para recibirlo directamente a través de su entidad bancaria.
Peticiones de dinero bajo una identidad falsa
Una de las personas contactadas recibió una petición de 320 euros para realizar unas compras y efectuó el correspondiente pago mediante Bizum. Posteriormente, el supuesto conocido llegó a solicitarle otros 130 euros, aunque esta segunda cantidad no llegó a abonarse después de que la víctima comprobara que quien le escribía no era realmente su amiga.
Otra persona recibió ese mismo día una nueva petición de 300 euros a través de WhatsApp. Al creer que la solicitud procedía de su conocida, realizó también el pago mediante Bizum. Después recibió una nueva petición de dinero, que no llegó a efectuar al descubrir que la persona que estaba detrás de los mensajes no era quien decía ser.
La resolución considera acreditado que el acusado empleó un mismo método de engaño en los distintos episodios: obtener códigos de verificación para acceder a cuentas de WhatsApp y, posteriormente, utilizar la identidad de sus titulares para inducir a error a sus contactos y conseguir transferencias de dinero.
Tras reconocer los hechos, fue condenado a seis meses de prisión, pena que permanecerá suspendida durante dos años condicionada a que no vuelva a delinquir.






