Esta historia no gira en torno a una discusión sobre la Justicia, cuyas resoluciones deben ser respetadas y cumplidas, sino sobre el drama humano que vive una familia en Ceuta.
Una madre ha decidido alzar la voz para pedir una oportunidad para su hijo, condenado a tres meses de prisión tras reincidir en un delito relacionado con la conducción de una motocicleta sin permiso. Su petición nace desde la desesperación y con un único objetivo: evitar que el joven entre en la cárcel.
El origen del problema se encuentra en una primera condena en la que se le impuso una multa que nunca llegó a abonarse. Posteriormente volvió a ser sorprendido conduciendo una motocicleta sin carné, lo que derivó en un segundo procedimiento judicial. En esta ocasión, el juez acordó una condena de tres meses de prisión y ordenó su ingreso en la cárcel.
Tras conocerse la resolución, el joven abandonó Ceuta y se encuentra en Marruecos, donde permanece junto a su pareja y su hijo de apenas un año. Su madre asegura que la familia atraviesa una situación muy complicada y que cada semana intenta ayudarles económicamente para que puedan salir adelante.
Una petición desde la desesperación
Rachida, madre del condenado, insiste en que no pretende cuestionar el trabajo de los jueces ni el funcionamiento de la Justicia. Su llamamiento busca únicamente que se le permita afrontar el pago de la multa pendiente para evitar que su hijo tenga que ingresar en prisión cuando regrese a Ceuta.
“Estoy haciendo un llamamiento al señor juez con todo el respeto. Le pido, por favor, que me deje pagar la multa. Yo haré todo lo posible para que mi hijo no vuelva a coger una moto sin carné”, explica emocionada.
Reconoce que su hijo cometió un error, incluso dos, al conducir sin permiso, y admite que esa conducta supone un riesgo tanto para él como para el resto de la sociedad. Sin embargo, considera que la entrada en prisión tendrá consecuencias mucho más graves para el futuro del joven.
"No quiero que la cárcel marque su vida"
La madre sostiene que su hijo no ha cometido delitos relacionados con la violencia, el tráfico de drogas o los robos. Lo define como un joven trabajador que intentaba sacar adelante a su familia y que ahora vive fuera de Ceuta por miedo a ser encarcelado.
“Mi hijo tiene un niño de un año y una familia que depende de él. Yo solo quiero que tenga una oportunidad para rectificar. Si hace falta, vendo mi casa para pagar la multa”, asegura entre lágrimas.
Rachida teme que el paso por prisión pueda cambiar el rumbo de su hijo. Cree que cumplir la condena podría marcarle para siempre y dificultar todavía más su reinserción. Por eso insiste en que está dispuesta a asumir personalmente cualquier esfuerzo económico con tal de evitar ese escenario.
El compromiso de una madre
Además del pago de la multa, la madre lanza una promesa que repite en varias ocasiones durante su conversación con este periódico. Asegura que será ella misma quien se encargue de impedir que vuelva a conducir una motocicleta sin permiso.
“Yo me responsabilizo. No volverá a montar en una moto sin carné. Solo pido que pueda regresar a Ceuta sin tener que entrar en prisión”, afirma.
Su mensaje concluye con un ruego cargado de sentimiento y dirigido directamente al magistrado que dictó la resolución. “Solo pido un poco de humanidad. No discuto la decisión de la Justicia, solo suplico una oportunidad para que mi hijo pueda corregir sus errores sin que la cárcel condicione el resto de su vida”, concluye.







Lo único que tiene que hacer es pagar, como todo el mundo, a ver si ahora suplicando nos van a quitar las multas a todos
Después nos quejamos de que la justicia no es igual para todos…
Pues creo que se merece esa oportunidad, ojalá tenga suerte y el juez escuche su suplica.