“Los lugares más calientes del infierno están reservados para aquellos que en tiempos de crisis moral se mantienen neutrales”
La cita me vino al recuerdo mientras observaba con atención el cenotafio de Dante entre tumbas florentinas de ilustres personajes renacentistas. Este pensamiento, que me turba porque siento que me interpela ante acontecimientos que vivo y no me son ajenos ni indiferentes, siempre me pareció acertado por lo que tiene de atemporal y de llamada al compromiso social, aunque quizá suene excesivamente trágico para los que pasan de todo. Tanto es así que Dante no quiso “colocarlos” (a los neutrales) en su Divina Comedia muy en las profundidades del averno. Allí, la Justicia Divina tiene reservados los lugares más calientes del infierno (el octavo y el noveno circulo) para los peores pecados, que en su tiempo ya se consideraban, respectivamente, la practica del fraude y la traición ¡Mire usted por donde!
El fraude, de aquellos que engañan a otros con malicia -a su decir- la Justicia Divina les tiene castigados al octavo círculo: el robo, la hipocresía, la adulación, la falsificación…son pecados merecedores de este lugar. Los que practican la traición están en el círculo más profundo, el noveno, donde se castiga la deslealtad a los vínculos de confianza, a la patria, a los huéspedes y a los benefactores.
Por cierto, según Virgilio, que guio a Dante por el infierno y lo puso al día de lo que allí había, los puteros están en el segundo circulo (lujuria), los come gambas en el tercero (gula) y los coleccionistas de joyas en el cuarto (avaricia).
“Los que practican la traición están en el círculo más profundo, el noveno, donde se castiga la deslealtad a los vínculos de confianza”
Bueno, pues de aquí a “el que pueda hacer que haga” de José María Aznar -que ha convertido la cita de John F. Kennedy en pensamiento proactivo- todo es ponerse, y que conste que el personaje me cae regular desde aquello de que hablaba catalán en la intimidad -será por lo bien que habla el castellano en público- y no lo digo por el idioma, sino por el tacticismo mostrado entonces sabiendo que se juntaba con los del tres por ciento.
Sirvan pues estas letras para que el Observador no parezca indiferente ante tanto atropello, medias verdades, mentiras completas y poca vergüenza que tienen los que nos gobiernan, no importa donde sirvan, aunque nunca como hoy vi tanto político mediocre ni oí tanto discurso falaz, que les da igual defender aun fiscal delincuente, a un expresidente imputado que a un presidente por imputar.
¿Qué son, Virgilio, dije, aquesas gentes que, sepultadas dentro de las arcas, suspiran con lamentos tan potentes?
Pues son, me contestó, los “malos políticos” * con sus secuaces todos maldecidos; más que no piensas hay en sus comarcas: están todos por orden repartidos, ardiendo sus sepulcros más o menos. Pasamos, sin cuidar de sus gemidos, entre ellos y los muros, ya serenos.
(Canto IX -El Infierno- La Divina Comedia 1304/1321)
*Dante dice “heresiarcas”, es cuestión de época.






