La Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME), con representación en Ceuta, ha vuelto a reclamar el reconocimiento oficial de la profesión militar como actividad de riesgo después de tener conocimiento de un presunto accidente con arma de fuego ocurrido durante unas prácticas en la Base “El Goloso”, en Madrid.
La asociación considera que este nuevo incidente evidencia nuevamente la peligrosidad inherente al trabajo que desempeñan miles de militares españoles y recuerda que cada año se producen numerosos accidentes durante maniobras, ejercicios de instrucción o actividades de adiestramiento, aunque muchos de ellos apenas trascienden a la opinión pública.
ATME insiste en que esta realidad debería traducirse en un reconocimiento legal específico para los miembros de las Fuerzas Armadas, tanto para el personal integrado en el Régimen General de la Seguridad Social, como para quienes pertenecen al sistema de Clases Pasivas o los militares temporales que, al finalizar su compromiso, regresan a la vida civil.
Un presunto accidente durante un ejercicio de tiro
Según la información trasladada por la asociación, el incidente habría tenido lugar el pasado 21 de mayo en uno de los campos de tiro de la Base “El Goloso”, mientras participaba personal del Regimiento de Infantería “Asturias” nº 31.
ATME explica que ha recibido diversas comunicaciones sobre lo sucedido, aunque señala que existen versiones contradictorias que impiden conocer con exactitud cómo se desarrollaron los hechos.
Las primeras informaciones apuntan a que varios militares se encontraban realizando ejercicios de “tiro en seco” mientras esperaban su turno para efectuar fuego real.
Durante ese momento se habrían producido dos disparos involuntarios, uno de los cuales podría haber alcanzado o rozado en la cara a uno de los militares que se encontraba parcheando blancos y recogiendo vainas en la línea de tiro.
Por el momento no se ha confirmado oficialmente el número de heridos ni el alcance exacto de las lesiones sufridas.
ATME pide transparencia e información oficial
Ante la gravedad del suceso, la asociación ha solicitado por escrito información detallada sobre lo ocurrido, reclamando conocer el número de militares afectados, su estado actual, las medidas de seguridad existentes, y si se detectó algún incumplimiento durante el desarrollo de la actividad.
Desde ATME consideran que la transparencia resulta esencial en este tipo de incidentes, especialmente cuando afectan a la seguridad física del personal militar durante ejercicios de instrucción.
La organización subraya además que este tipo de sucesos no deben tratarse como hechos aislados, sino como parte de una realidad cotidiana vinculada a una profesión que implica exposición constante a riesgos físicos, psicológicos y operativos.
La reivindicación de una profesión de riesgo
La asociación lleva años reclamando que la profesión militar sea reconocida oficialmente como una profesión de riesgo, una catalogación que permitiría mejorar determinadas condiciones laborales y de protección social de los militares.
Entre otras cuestiones, ATME defiende que dicho reconocimiento podría repercutir en mejoras en las jubilaciones, mayor protección ante incapacidades, mejores coberturas sociales y un tratamiento específico para quienes sufren accidentes durante el servicio.
El colectivo recuerda que los ejercicios con armamento, maniobras tácticas, desplazamientos, guardias y entrenamientos forman parte habitual del trabajo diario de las Fuerzas Armadas, una realidad que, a juicio de la asociación, no siempre recibe el reconocimiento institucional que merece.







Yo he sido militar y de verdad hay que declarar que es una profesión de riesgo .