A Teresa Rodríguez de Adelante Andalucía la han vuelto a intentar jorobar, de palabra, porque de obra y acción no tienen gónadas de hacerlo. También son los tiempos. Hemos avanzado mucho en la democracia y ahora cuando alguien no te cae bien, lo hinchamos a hate, en vez de lincharlo o que acabe en una cuneta.
A Teresa -hace muchos años- la criticaban por hacerse sus jerséis de lana, a mano. Ahora las Madremía-dos pijas de Barcelona- se forran vendiendo hasta en el Corte Inglés, prendas que presumen de que hacen con sus lindas manos. Entiendo que es crítica social-já- adobada de muy mala leche.
A las mujeres se nos critica por todo…origen, condición, preferencias sexuales, tener pareja o no, absolutamente todo y, lo que es peor, el grosor de las críticas más ácidas, vienen de nuestras propias congéneres, lo cual ya es bizarro modo Conan. Pero miren ustedes que esto se ha desbordado como río en invierno, porque políticamente se puede hacer casi todo y preocuparnos por la sanidad, la educación, la progresión partidista de las redes o la falsedad que hay por todas partes, pero por lo que se pone una señora que va a votar, ya es demasiado.
Han metido la pata, ya ves no por el quién, ni por el cómo, sino porque el cáncer estaba ahí y eso a muchos les quema. Ahora hay ramalazos de empatía, pobre chica, tan joven. Y una mierda…respeto y punto, que haga lo que quiera, que para eso es su vida privada. Si se pone para votar un turbante o un sombrero mejicano, qué más te da… ¿te van a subir el pan o se va a arreglar el fiasco en la sanidad pública que nos comemos cada vez que vamos a urgencias? Nooo, Mari, no. Va a seguir igual, porque no nos preocupamos por lo importante y perdemos tiempo en lo que no importa nada.
El cáncer no es lo importante aquí, hay mucho mundo antes y después para hablar de ese pedazo de mierda. Muchos caminos por recorrer y mucha sanidad que apoyar para que, igual que llegue el infame, se vaya arrastrándose por los pasillos de hospitales públicos después de haberle ganado la batalla. Porque es lo que es, para el que no lo sepa (y mira que a mi me jode que se diga, porque parece recaer la lucha en un guerrero victorioso que se ve obligado a ir a batalla de puertos montañosos, hasta que te dicen el veredicto o la sentencia), en realidad es pelear con tu mente y con tu cuerpo, para demostrarles a todos y a ti mismo- sobre todo- que tienes los santos huevos de convertirte en luchador a la fuerza, porque ni la desolación, ni el miedo, ni la incertidumbre que sientes son nada en esta batalla. Pero sí lo son, porque cogen su papel en el guion, se lo aprenden de memorieta y hacen- a base de bien -la puñeta.
Teresa tiene una forma de decir las cosas que da golpes en la mesa con coherencia. De su política no hablo, de ella tampoco, menos aun de su cáncer, ni de cómo la Mari metió la pata por hablar sin pensar, recibiendo pal pelo. Pero sí que voy a hablar de la necesidad de una sanidad pública fuerte y bien dotada, de la necesidad de buenos gestores que la protejan y guarden, para que no nos hagan a los usuarios quedarnos a dormir una noche en la sala de espera porque no hay habitaciones. Exigimos fondos , para que los que nos cuidan y sanan, puedan no tener que encadenar contratos, ni estar saturados de trabajo. Se que pido como pedían los que peleaban contra Franco y luego vieron la democracia. Lástima de jóvenes de ahora, tan bien cuidados que se olvidaron por qué se luchó y cuánto costó ganarlo.






