Golpe al tráfico de hachís. Esta vez el que pretendía ser un pase de drogas perfecto quedó truncado por los servicios aduaneros de Marruecos, quienes impidieron el cruce de un coche a Ceuta.
En su interior llevaba algo más de 30 kilos de hachís escondidos de una manera perfectamente estudiada: bellotas dentro de botellas de plástico que, a su vez, se habían escondido en el depósito de combustible.
El servicio lo ha adelantado el diario Assabah, que detalla cómo en la mañana de este viernes se ha procedido a la detención de un marroquí de 26 años residente en España que portaba este hachís.
Frustraron el intento de pase de los más de 30 kilos de esta droga, sumándose así a otros golpes al tráfico de hachís que se han llevado a cabo recientemente.

En el depósito de combustible
La operación se saldó con la detención de este joven marroquí de 26 años, residente en España, que viajaba a bordo de un turismo modelo Peugeot.
La inspección minuciosa del coche permitió descubrir la cantidad incautada, que había sido cuidadosamente escondida en el depósito de combustible, en un intento de eludir los controles que se hacen para frenar el tráfico de hachís.
El sospechoso fue puesto bajo custodia en el marco de la investigación judicial, bajo la supervisión de la autoridad fiscal competente, con el objetivo de determinar todas las posibles ramificaciones de esta operación e identificar a otros implicados en esta actividad delictiva.
La ruta del hachís
El paso de Bab Sebta, ubicado en el punto fronterizo marroquí, se convierte en objeto de controles constantes por parte de los aduaneros para evitar la entrada del hachís en Ceuta, además de inmigrantes.
Es la ruta que siguen muchas personas, enlaces de las redes de traficantes, para alimentar ese negocio constante de la droga. Es la ruta que siguió este conductor que fue sorprendido en plena guía hacia Ceuta.
La droga fue sacada poco a poco del interior del depósito, localizándose dentro de botellas de plástico cerradas que almacenaban todas las bellotas de hachís. En estos días ha habido varias detenciones de pasadores, recrudeciéndose los controles después del escándalo que supuso el pase de una autocaravana con 600 kilos de hachís que fue interceptada en el Tarajal por la Guardia Civil.
Pudo pasar el control aduanero de Bab Sebta, sin que nadie reparara en la ocultación de tanta cantidad de mercancía.
La frontera se ha convertido en el punto de tránsito que intentan sortear las redes de tráfico de hachís para introducir cargas de forma continuada en Ceuta.
Dispositivos de control a ambos lados de la frontera
El operativo de control en la frontera está coordinado por los agentes de aduanas en un paso fronterizo en el que se han ejecutado varias acciones para combatir el traslado hachís, pero también de personas, móviles o tabaco para cachimba, que se vende a precios elevados en varios bares y cafeterías que ofrecen shisha.
Han aumentado este tipo de servicios, pero no solo en el lado marroquí, sino que también en el lado español, y por parte de la Guardia Civil, se han sucedido varias intervenciones.
De hecho, este mismo jueves se procedía a la detención de una persona que desembarcó procedente de Algeciras con 93.000 pastillas de Rivotril que, se sospecha, tenían como destino Marruecos.
El mercado de pastillas hacia el país vecino es constante, con intentos de cruce del paso fronterizo llevando estas cargas para no llamar la atención. Las operaciones de vigilancia se han intensificado con el objetivo de frenar este tipo de actividades ilícitas y garantizar la seguridad en los puntos de entrada y salida.






