La plataforma Netflix, en colaboración con Newtral y Atresmedia, ha estrenado recientemente 'El depredador de Sevilla', una docuserie que explora la vida y los delitos de Manuel Blanco, conocido como Manu White, un guía turístico sevillano que se aprovechó de su posición de confianza para cometer múltiples agresiones sexuales.
La serie, basada en una investigación periodística y judicial, ha alcanzado un notable éxito internacional, posicionándose entre las más vistas en más de 60 países tras su estreno.
Según publica Newtral, Blanco, de 45 años, fue condenado en 2025 a nueve años de prisión por tres agresiones sexuales, pero actualmente se encuentra en libertad provisional mientras su recurso ante el Tribunal Supremo es evaluado.
Además de la condena penal, el guía turístico fue inhabilitado para ejercer su profesión, se le impuso libertad vigilada y deberá pagar 43.000 euros en indemnizaciones conjuntas a sus víctimas.
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Una red de viajes que cruzaba Marruecos y Europa
La docuserie detalla cómo Manuel Blanco organizaba viajes para estudiantes extranjeras a través de su empresa Discover Excursions, y cómo estas experiencias, que parecían excursiones educativas y de ocio, se convirtieron en un escenario de abusos sexuales sistemáticos.
Las jóvenes eran seleccionadas y ganadas con engaños, aprovechando su figura de guía turístico como una figura de confianza y protección.
Según la investigación judicial recogida en la serie, Blanco aplicaba un método calculado: durante la madrugada del último día de viaje, antes de que las jóvenes regresaran a sus países de origen, las llevaba a habitaciones de hotel o lugares apartados donde fomentaba que consumieran alcohol, a veces hasta estados cercanos al coma etílico, y luego iniciaba juegos de tono sexual, llegando incluso a inmovilizarlas para cometer las agresiones.
Entre las denunciantes se encuentran Gabrielle Vega, agredida en Tánger, Marruecos, en 2013, y Carly Van Ostenbridge y Hayley McAleese, víctimas en Lagos (Portugal) en 2017.
Los testimonios, reconstruidos en la serie, muestran un patrón de manipulación y violencia que afectó a decenas de jóvenes extranjeras, tanto durante los viajes como en las salidas de fiesta por Sevilla.

Caso de negligencia y muerte de una estudiante
Además de las agresiones sexuales, Manuel Blanco fue condenado por negligencia en un caso separado que terminó con la muerte de la estudiante estadounidense Lauren Nicole Bajorek en julio de 2015. La joven, en estado de ebriedad, cayó desde la terraza del ático de Blanco en Sevilla (décimo piso).
La investigación determinó que la joven tenía una tasa de alcohol cercana al coma etílico y que Blanco no tomó las medidas necesarias para evitar la tragedia. La familia de Bajorek recibió 73.814 euros en indemnización.
Este hecho añade una dimensión más oscura al retrato que hace la docuserie, mostrando que la manipulación y la negligencia no se limitaban a las agresiones sexuales, sino que también ponían en riesgo la vida de las jóvenes bajo su cuidado.
El modus operandi de Blanco
Los investigadores relatan en la sentencia que la estrategia de Blanco era metódica y calculada:
- Se mostraba como una figura protectora para ganarse la confianza de las jóvenes.
- Mediante engaños, las llevaba a habitaciones de hotel donde fomentaba el consumo de alcohol.
- Actuaba siempre la madrugada del último día de viaje, reduciendo las posibilidades de denuncia.
- Iniciaba juegos de tono sexual y se quedaba en ropa interior para forzar la situación.
- Cuando las jóvenes se resistían o estaban semiinconscientes, las inmovilizaba para ejecutar la agresión.
Estos patrones, reconstruidos en la docuserie, muestran un abuso sistemático que se extendió por España, Marruecos y Portugal, afectando a decenas de jóvenes extranjeras.

La reacción de la audiencia y el impacto de la docuserie
'El depredador de Sevilla' ha generado un intenso debate sobre la seguridad de los viajes turísticos para estudiantes y la necesidad de protocolos más estrictos para proteger a los jóvenes extranjeros que visitan España.
La serie combina testimonios de las víctimas, reconstrucciones de los hechos y material judicial, lo que permite a los espectadores comprender la magnitud de la red de abusos y la manera calculada en que Blanco actuaba.
La docuserie también resalta la importancia de la investigación periodística, mostrando cómo la colaboración entre medios y autoridades permitió conectar los puntos de una red de viajes organizada para delinquir.
Según las cifras de visualización de Netflix, el interés por la serie refleja tanto la curiosidad por casos judiciales de alto impacto como la preocupación social por la seguridad de las jóvenes en entornos turísticos.






