La décima Cuna de la Legión ha venido acompañada de los balances. Le toca hablar a todo el mundo: a los deportistas, a la Legión, al Gobierno local… también se debería dar voz a la propia ciudadanía para que esa Cuna termine siendo algo de todos.
Dice el consejero Cecchi que “siempre se puede mejorar”, que hay “margen para crecer” y que se puede subir “un escaloncito más”.
Sinceramente creo que a la Cuna le falta transformarse en un acto de todos y para todos. Los que participan en ella la disfrutan como nadie, sus familias y aficionados están ahí para apoyarlos, aplaudirles, ver cómo lo dan todo… pero falta esa buena parte de la ciudadanía que hoy por hoy identifica Cuna con restricciones de tráfico y con cómo evitar quedarme en el atasco.
Hay margen de mejora, pero también de creatividad. De buscar actos complementarios que impidan que esa Cuna sea como algo externo que tenemos la suerte de que se celebre en Ceuta, pero sin más.
Puede ser un buen momento para programar actividades paralelas que, sin afectar al tráfico, calen en la ciudadanía, amplificando las consecuencias positivas de todo esto.
No se trata solo de tener abiertos durante más tiempo los museos, se trata de saber enganchar a quien llega a Ceuta, pero también al ceutí que desconoce lo que tiene, para que conozca lo que la Legión –madre de la Cuna– puede ofrecer y lo que la propia ciudad puede dar para que no se quede en un evento deportivo más, estrella en el calendario, pero deportivo.
Quien más quien menos disfruta de esta carrera, de las gestas de los grandes y de todo lo que se mueve a su alrededor, pero hay gente muy capacitada para saber cómo darle una vuelta a todo esto para que la Cuna puede calar en muchas más personas, ser disfrutada desde distintos ámbitos y deje, incluso, más riqueza e impacto económico en la ciudad.






