La AD Ceuta, en su histórica vuelta al fútbol profesional esta temporada, sigue tejiendo lazos con distintos puntos del país a través de una afición que recibe con los brazos abiertos a quienes visitan la ciudad autónoma y que, cuando le toca viajar, encuentra la misma hospitalidad. Calidez, simpatía y cercanía como señas de identidad.
El fútbol continúa demostrando, en cada oportunidad que se le presenta, que es mucho más que un deporte: es un espacio de unión, convivencia y amistad.
Un primer encuentro histórico entre aficiones
Así volvió a ocurrir en Miranda de Ebro, municipio burgalés conocido en todo el territorio nacional por su mejor embajador: el CD Mirandés. Un club humilde, pero valiente sobre el césped, respetado y apreciado por el resto de entidades y aficiones. Una esencia que guarda muchas similitudes con la de la AD Ceuta. Dos equipos que, con su primer enfrentamiento histórico, han comenzado también a escribir una bonita página de amistad entre ciudades.
Cuatro peñas del CD Mirandés fueron las encargadas de acoger a la afición caballa durante las horas previas al encuentro en Anduva. Entre 70 y 80 aficionados desplazados desde la ciudad autónoma recorrieron distintos rincones del municipio castellano-leonés y disfrutaron de una jornada marcada por la convivencia, la gastronomía y el ambiente festivo.
El inicio de una bonita amistad
“La idea es que conozcan Miranda. Nos hace mucha ilusión que venga el Ceuta. Estaremos en los bares de las peñas y esperamos que vivan una gran jornada de fútbol”, declaró días antes Ángel Zamorano, presidente de la peña organizadora ‘Desde 1927’.
Pase lo que pase sobre el terreno de juego, los aficionados del Ceuta regresarán a casa con algo más que el resultado. La certeza de que el fútbol sigue siendo un puente entre ciudades y personas, y el recuerdo imborrable de una jornada compartida en Miranda de Ebro.







El vivas tiene que estar molesto por no salir en ninguna foto