El antiguo caballero legionario Juan Alberto Domínguez Isardas subió al Cielo para agruparse en el 5º Tercio el pasado jueves 13 de noviembre a la edad de 59 años.
Su abuelo y mi abuelo eran hermanos, por tanto éramos primos.
Siempre lo veía de niño lanzado y más fuerte que yo, y dio el paso al frente para ¡ALISTARSE EN LA LEGIÓN!
A mediados de los ochenta estuvo destinado en el 4º Tercio Alejandro Farnesio en la X Bandera Millán Astray. Logró destino en Ceuta, nuestra tierra, en la IV Bandera Cristo de Lepanto del Tercio Duque de Alba 2º de La Legión.

¡Hace cuarenta años! Fue una mañana de aquel verano de 1985, cuando yo salía de disputar un partido en el campo de la fábrica del guano en la carretera de Benzú, cuando escuchaba arengas, gritos de ¡vamos! y sudor de juventud avanzando entre los matorrales. Era una Compañía de la IV Bandera, corriendo con fusiles y morteros, allí nos hicimos un saludo entre el aliento de unos bravos legionarios. Era mi primo Juan Alberto y entre medias la pregunta del capitán: ¿ese legionario puede?, a lo que respondieron todos: ¡sí mi capitán, el legionario puede!, y los demás fueron ayudando al que perdía el aliento y no podía con la carrera.
El espíritu de compañerismo y de sufrimiento y dureza.
Con el paso de los años, Juan Alberto licenciado opositó para el Hospital como celador, y ocupó los puestos de mayor riesgo y fatiga, donde hacía falta siempre un paso al frente. Llegó la pandemia, el COVID-19 era el enemigo más duro y la pelea más fiera, los compañeros me dijeron el día de su sepelio, que siempre mostraba su tatuaje con el emblema del Tercio y se lo golpeaba diciendo: ¡yo he estado en la Legión!

En la pandemia, una vez más, pidió el puesto de más riesgo y fatiga: el de preparar los ataúdes en la morgue y precintar los mismos con el enemigo invisible del COVID, sin contar los días, los meses ni los años.
A una voz de ‘A mí la Legión’, siempre que llegaba este que escribe al Hospital con alguna situación familiar, todavía no había apagado el móvil y allí estaba mi primo Juan Alberto, hablando con sanitarios y médicos para que no me faltase de nada.
No sabíamos nada, nadie sabía quién era aquel legionario que estuvo batiéndose en duelo en la UCI durante un mes con la muerte, con tan leal compañera. Tantas veces se saludaron en el Hospital, en los pasillos, que siempre se miraron de reojo hasta que por ir a su lado a verte, con la más leal compañera que era el ‘Novio de la Muerte’, la estrechó con lazo fuerte y su amor a España lo llevó por Bandera.

Caballero legionario que siempre te entregaste a luchar. Llevas por Sudario, la Bandera Nacional.
Primo Juan Alberto, cuando suba a la Posición A cantaré el ‘Novio de la Muerte’, siempre con tu recuerdo corriendo hasta caer reventado.
Con el cuerpo más veloz y resistente, trabajó en lo que le mandaron y estuvo destacado HASTA EL FINAL.







No lo sabía.
Que pena.
Le ayudé en el estudio a aprobar las oposiciones de celador.
Fuimos compañeros en el equipo de balonmano del Imperio. Un gran portero.
Una gran persona.
Seguro que donde te encuentres estarás hacienfo felices a los demás.
Hasta siempre mi amigo Bigote.
D.E.P Bigote, una bellísima persona, cariñoso y siempre ayudando a los demás. Vivimos grandes momentos juntos. Siempre en mi recuerdo amigo.
Bigote un abrazo, que putada D.E.P.
Descansa en paz amigo. Que gran persona eras, siempre con una sonrisa en la cara, siempre ayudando a los demás. Y que gran portero eras Bigote. Mis condolencias a su familia.
Grande “ Bigote “ , pedazo portero de Balonmano y una gran persona.
Javier, no podías escribir una oda más brillante de tu primo, mi enhorabuena, ten por seguro que el está descansando con el Cristo de la Buena Muerte. D,E.P.
La epoca dorada del balonmano, Un abrazo amigo,
Legionarios a luchar... Legionarios a morir !!! Descansa en Paz !!!
Descanse en paz . Gran amigo mío y quería muchísimo a mí madre . Allí se verán de nuevo
Buen tio y amigo, currante estaba mas tiempo en el hospital que abdelkrin, estudiamos y viajamos con el colegio juntos, una adolescencia descubierta a la vez , su madre y mi madre eran muy amigas. Un gran colega el "bigote" y servicial. Un beso muy grande para el y para la familia