Agentes de aduanas que operan en el paso fronterizo marroquí, que separa Ceuta del país vecino, en coordinación con efectivos de la Seguridad Nacional, detuvieron en la noche de este jueves a dos personas que ocultaban 44 kilos de hachís en el coche.
La operación permitió incautar el hachís tras el registro de un vehículo Volkswagen Tiguan matriculado en Ceuta.
El coche era conducido por dos personas, hombre y mujer, de 45 años y de nacionalidad española, aunque nacidos en Marruecos.
La droga estaba cuidadosamente oculta en compartimentos especialmente preparados en el salpicadero y bajo el asiento del conductor, en un intento de eludir los dispositivos de control para acceder a Ceuta con la misma.
Los distintos bloques de hachís estaban marcados con imágenes de frutas.
Investigación abierta
Los implicados fueron detenidos y puestos a disposición de la Brigada de Policía Judicial de Tetuán para profundizar en la investigación, bajo la supervisión de la Fiscalía, con el fin de identificar al resto de los involucrados y las posibles ramificaciones de esta red criminal.
Este caso se produce tras finalizar la llamada Operación Marhaba (OPE en España), el gran dispositivo que coordina el tránsito de cientos de miles de ciudadanos europeos, muchos de ellos con raíces magrebíes, que viajan entre Europa y Marruecos durante los meses de verano.
En este contexto, los servicios fronterizos intensifican sus controles ante la posibilidad de que las mafias del narcotráfico intenten aprovechar el elevado flujo de vehículos para camuflar cargamentos ilícitos e introducirlos en Europa a través de Ceuta.
La operación antidroga forma parte de los esfuerzos constantes de las autoridades marroquíes por reforzar la seguridad en zonas fronterizas sensibles, como el paso de Bab Sebta, considerado uno de los puntos clave para el control del tráfico internacional de drogas.
Tarajal, la puerta de la droga
El Tarajal se erige en puerta de entrada de la droga procedente de Marruecos, es el filtro que buscan sortear los eslabones de las redes de narcotraficantes.
Es una vía constante para la comisión de delitos en la que los controles de las fuerzas de seguridad se centran en mermar ese tráfico y golpear a las redes que mueven muchísimo dinero a costa de esta práctica delincuencial.
En los últimos meses no solo ha habido decomisos de hachís sino también de psicotrópicos además de cocaína. Con los primeros se elabora el conocido como karkubi.






