El presidente de RTVE, José Pablo López, propondrá este martes al Consejo de Administración que España se retire del Festival de Eurovisión 2026 en caso de que Israel sea admitido en el concurso. La reunión, que también ha despertado interés en ciudades como Ceuta, está prevista a las 9:30 horas y abordará de manera formal la postura de la televisión pública respecto a un evento marcado este año por la polémica internacional.
Si el Consejo aprueba la propuesta, España se sumaría a Países Bajos, Eslovenia, Islandia e Irlanda, que ya han anunciado que no participarán en Eurovisión si la Unión Europea de Radiodifusión (UER) mantiene a Israel en la competición.
Argumentos políticos y sociales
Fuentes del propio Consejo han señalado que existe una mayoría favorable a limitar la presencia de Israel, al considerar que su participación no es "oportuna" mientras continúa la ofensiva militar en Gaza.
La posición del Gobierno también ha sido clara. El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, afirmó recientemente que le “preocupa” y le “ocupa” la participación israelí. “Tenemos que lograr que Israel no participe en la próxima edición de Eurovisión. Si no es posible, España debería retirarse”, subrayó.
Urtasun sostuvo además que los eventos culturales y deportivos “no pueden blanquear un genocidio” y recordó que otros países europeos ya han tomado la decisión de apartarse del certamen.
Por su parte, el ministro de Transformación Digital y Función Pública, Óscar López, coincidió en que “no existen las condiciones para que Israel participe con normalidad” en este tipo de celebraciones.
Movilización ciudadana y recogida de firmas
El debate no se limita a las instituciones. El movimiento político Sumar ha lanzado una campaña de recogida de firmas para exigir la expulsión de Israel del festival. Hasta la fecha, la iniciativa ha reunido más de 5.000 apoyos ciudadanos.
La coordinadora general de Movimiento Sumar, Lara Hernández, explicó que el objetivo es “demostrar con números y cifras” que la sociedad española respalda al pueblo palestino. “Si Israel va a Eurovisión, España no debe estar. No vamos a ser cómplices de un genocidio retransmitido en directo en pleno siglo XXI”, defendió.
RTVE en el centro de la discusión
RTVE se encuentra en una posición especialmente sensible dentro de la UER, ya que desde junio la directora de Producción de Contenidos de la Corporación, Ana María Bordas, ocupa la presidencia del Grupo de Referencia, el órgano de supervisión y toma de decisiones de Eurovisión.
Durante la última edición, el propio José Pablo López ya advirtió en sede parlamentaria que era necesario abrir una reflexión colectiva sobre la participación de la televisión pública israelí. “El festival no puede vivir de espaldas a la realidad. La neutralidad no significa indiferencia”, dijo entonces.
La Corporación incluso emitió un mensaje institucional antes de la final de Eurovisión 2025 en el que afirmaba: “Frente a los derechos humanos, el silencio no es una opción. Paz y justicia para Palestina”.
Un contexto internacional complejo
La controversia llega en un momento de fuerte tensión. La ofensiva israelí en Gaza ha provocado protestas en distintas ciudades europeas y españolas, incluidas manifestaciones multitudinarias en Madrid el pasado domingo que obligaron a cancelar la llegada a Cibeles de los ciclistas en la Vuelta a España.
La presión sobre la UER aumenta conforme más televisiones públicas condicionan su participación. La cadena holandesa AVROTROS fue la última en sumarse al bloque contrario, alineándose con Islandia, Irlanda y Eslovenia.
Un futuro incierto para España en Eurovisión
De aprobarse la propuesta en el Consejo de Administración, España se colocaría en primera línea del debate internacional, asumiendo un coste simbólico pero también un mensaje político contundente.
Lo que hasta hace unos meses parecía un festival de música ajeno a la geopolítica se ha convertido en un campo de batalla diplomático y cultural. RTVE tendrá que decidir si se mantiene en la competición a cualquier precio o si, como reclaman parte de sus consejeros y del Gobierno, se planta ante la UER y ante Israel.
El desenlace se conocerá en las próximas horas, pero el debate ya ha puesto en cuestión la propia esencia de Eurovisión: ¿es solo música, o también un escaparate político mundial?







Bien. Por fin no vamos hacer el ridículo de quedar los últimos.
Es lo mejor que hacen conforme los últimos es mejor retirarse de lo mal que quedan mezclar la política con todo mal asunto .
Pues adiós ,este se cree sus propias amenazas
Este año no ganamos le damos oportunidades a otros
A ver si con el dinero que ahorramos, se paga lo que se le debe a los enfermos de ELA.
Eso, y también fuera del Mundial de furbo!!!! Y de la Expo... ah, vale, que ya pasó...
A ver si es verdad. Pero participe o no Israel. Un gasto menos