El magistrado titular del Juzgado de lo Penal número 2 de Ceuta ha condenado al llamado J.C.T., de origen colombiano, a una pena de 1 año de cárcel por un delito contra la salud pública, tras haber sido detenido por la Guardia Civil en posesión de Kamagra, el conocido como viagra indio.
A la pena de 1 año de cárcel, que queda suspendida durante dos, se añade una multa de 8 meses con cuota diaria de 7 euros, con responsabilidad subsidiaria de 1 día de prisión por cada dos cuotas diarias sin pagar.
En la sentencia, a cuyo contenido ha tenido acceso El Faro, se recoge además el cumplimiento de un año de inhabilitación para profesión u oficio relacionados con la medicina.
Qué es lo que sucedió
El ahora condenado, con permiso de residencia en España, pretendía embarcar con destino a Algeciras el 16 de octubre del año pasado. Eran las 8:30 horas y su pretendido embarque infundió sospechas a la Guardia Civil.
Al registrar el coche, hallaron 79 cajas de Kamagra para su venta en el mercado negro. El llamado viagra indio contiene una sustancia llamada sildenafilo, para cuya venta se requiere de autorización médica ya que puede causar grave riesgo a la salud.
Los agentes procedieron a intervenir el coche empleado, modelo Renault-Megane, y a detener al implicado.
Qué se considera probado en sentencia
El magistrado considera probado que ese 16 de octubre se encontraba en el puerto preparado para el embarque y que escondía 79 cajas de Kamagra, cada una con 7 sobres de administración oral de ese principio.
“Esa sustancia causa grave riesgo para la vida o salud”, se recoge en sentencia, y, con la introducción en la Península, el llamado J.C.T. pretendía obtener un lucro a través de su comercio ilícito.

Un informe claro sobre el peligro del viagra indio
Tras la celebración del juicio el pasado mes de julio, se ha considerado constatada la inexistencia de dudas acerca de la propiedad de esas pastillas y de la pretensión del acusado de introducirlas de manera irregular.
El lote que descubrió la Guardia Civil pertenecía al condenado y lo iba a introducir de forma clandestina. Tenía las pastillas entre sus pertenencias y, aunque manifestó que ignoraba que fuera ilícito su comercio, dicha línea de defensa ha quedado desvirtuada.
Hubo un informe farmacéutico en el que se concluye que el Kamagra no está autorizado en España, por lo que su comercialización es clandestina. Hacerlo supone un riesgo para la salud, ya que se desconoce la calidad de sus ingredientes al carecer de información sobre los materiales empleados para la fabricación.
El argumento de la Defensa que ha naufragado
La Defensa argumentó que no se había practicado prueba pericial alguna sobre la sustancia aprehendida, pero en sentencia se hace constar que en la causa figuran los envases y prospectos de los medicamentos en los que advierten del contenido de cada uno de los sobres.
“Cualquier otra consideración sobre la realidad de la sustancia aprehendida o su eficacia psicoactiva pertenece más bien al ámbito de la enervación de una presunción iuris tantum frente a la que bien pudo haber propuesto la pertinente prueba la Defensa y no la mera duda al final del juicio cuando juega en contra la evidencia y la razón que refuta el hecho de que el acusado pudiera estar traficando con otras sustancias lícitas y camufladas en los envases de un medicamento no autorizado”, razona su señoría.
La pena mínima se ha elevado dentro de la mitad inferior por razón de la especial cantidad aprehendida: setenta y nueve cajas.
El peligro del viagra indio en España
Internet es el foco elegido para la comercialización clandestina de este producto, pero también se vende en el mercado negro gestado en torno a gimnasios o centros de contactos sexuales.
La Kamagra tiene un compuesto, el sildenafilo, y se dispensa para quienes sufren disfunción eréctil, por ejemplo. Un sobre se vende por 10 euros, un atractivo que no tiene en cuenta los gravísimos riesgos para la salud.
En base al etiquetado del producto los agentes de la Guardia Civil recogieron en su atestado la peligrosidad de esta sustancia puesto que puede “provocar infarto, angina inestable, arritmia ventricular, palpitaciones, taquicardias, accidente cerebro vascular e incluso muerte súbita”.






