• Contacto
  • Horarios de Barcos by Kikoto
  • Vuelos
  • Sorteo Cruz Roja
  • COPE Ceuta
  • Portal del suscriptor
lunes 27 de abril de 2026   
El Faro de Ceuta
  • Sociedad
  • Sucesos
  • Frontera
  • Justicia
  • Política
  • Cultura
  • Educación
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
No Result
View All Result
  • Sociedad
  • Sucesos
  • Frontera
  • Justicia
  • Política
  • Cultura
  • Educación
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
No Result
View All Result
El Faro de Ceuta
No Result
View All Result

El vocablo caracol: Una versátil antología (y II)

Por Daniel Pizarro - Doctor ingeniero y académico
29/07/2025 - 07:39
vocablo-caracol-versatil-antologia-001
Imágenes cedidas

Compartir en WhatsappCompartir en Facebook

Tras una anterior referencia, en la primera entrega de este artículo, al elemento folklórico, hay que introducirse en ese campo y valorar el protagonismo del caracol.

Uno de los palos del cante flamenco son los Caracoles que también se extienden al baile. Su copla está compuesta de unas estrofas con versos de diferentes medidas. Su etimología parece proceder de los antiguos bailes de palillos que también se denominaban como castañuelas. Eran muy ejecutados en la provincia de Cádiz en el XIX y de ellos derivaron las denominadas cantiñas bailables como la verdulera, la castañera o la caracolera. Hay quien considera que fue iniciado por vendedores de caracoles, como un pregón publicitando su artículo. Precisamente su denominación se origina en el estribillo que remata el cante, mencionando la palabra caracoles de forma exclamatoria y repetidas veces.

No obstante, aunque diversos analistas consideran que los caracoles ya existían, se atribuye al Tío José el Granaíno −también denominado José el Gaditano o José el de Sanlúcar− a mediados del XIX, su modificación y refundición dándoles alguna autonomía. Los incluyó como una versión flamenca, como una cantiña para bailar y los introdujo en los cafés cantantes de Madrid. En la segunda mitad del siglo, Francisco Hidalgo Monge, identificado artísticamente como Paco el Gandul, Paco el Sevillano o Paco Botas les dio un compás y un aire más desenfadado.

Sin embargo, donde todos los críticos coinciden es que fue el jerezano Don Antonio Chacón quien les dio brillantez y grandeza flamenca como cante para escuchar, encuadrados en la familia de las cantiñas. No obstante, como en su etapa madrileña Chacón modificó alguna de las letras, citando por ejemplo la calle Alcalá, existe la equivocada opinión sobre un posible origen madrileño del cante.

vocablo-caracol-versatil-antologia-002

Como hemos señalado pertenecen al grupo de las cantiñas, por ello su compás es la métrica de la soleá ligera, pero también manifiestan cierta proximidad a las alegrías y en momentos, encadenando los tercios, al mirabrás.

Incluyen una breve modulación en la tonalidad. La métrica de las letras es muy diversa, no uniforme, y con carácter de popurrí, dejando poco lugar a la improvisación del intérprete. La guitarra acompaña en Do Mayor. Sus tercios −cada uno de los versos que componen una copla− presentan cierto barroquismo. La forma melódica de los caracoles comienza con una tesitura grave en la primera copla, dan una segunda con mayor brillantez, continúan con una copla de cambio y finalizan con el pregón que les da su carácter.

Los caracoles suscitan opiniones contradictorias en diversos críticos, pues mientras unos los consideran cante superficial y dirigido a público no especializado, otros le atribuyen un carácter vital, de alegría y con un compás, a la par que vivencial, dotado de cierta mesura. No obstante, aunque en la actualidad este cante no está muy difundido, bastantes cantaores los incluyeron en su repertorio, especialmente el ya fallecido José Menese, para lucir su melodía e incluso los adornos ornamentales.

Como interpretes clásicos de los caracoles hay que citar al mencionado José de Sanlúcar, Romero el Tito, Paco el Gandul, Pericón de Cádiz, Angelillo y sobre todo la emblemática figura de Don Antonio Chacón. Muchos más intérpretes recientes −cuya relación sería extensísima− también han incluido los caracoles, en alguna ocasión, en sus grabaciones y actuaciones.

Se considera a Romero el Tito, bailaor de la época del café cantante, como el creador del baile por caracoles, distinguiéndolos de las alegrías. Su compás es moderado sin los remates y la viveza de éstas, afectadas por letras más largas. Quizá por estas razones el baile por caracoles se adapta más a las características femeninas que imprimen más fuerza, rapidez, energía y sensualidad. Es un baile que requiere una gran especialización por la dificultad de realizarlo con bata de cola, mantón y abanico. Hay que destacar a la galardonada bailarina jerezana Rosa Durán, que hizo una especial creación coreográfica de este baile.

Relacionado con el cante flamenco y por supuesto con el término caracol, viene a cuento citar a un personaje significativo que lo lució artísticamente incluso sustituyendo a su propio apellido. Manuel Ortega Juárez fue conocido como Manolo Caracol, nació en 1909 en el barrio sevillano la Alameda de Hércules, en una familia relacionada con el arte flamenco y el toreo y murió desgraciadamente en Madrid en un accidente de tráfico.

vocablo-caracol-versatil-antologia-005

Los orígenes del apelativo profesional que lo identificó tienen diversas versiones. La más razonable es que provenga del apodo de su padre el cantaor y mozo de espadas de Joselito el Gallo, Manuel Ortega Fernández − curioso personaje − conocido por El Planeta o Caracol el del Bulto, a causa de un pronunciado quiste que afectaba su cuello. Tan cierto es así que a los 12 años participó y ganó el Concurso de Cante Jondo de Granada, en 1922, organizado entre otros por Manuel de Falla y Federico García Lorca, donde se presentó como el Niño de Caracol. Versiones más fantasiosas que otra cosa, remiten el apodo a que un día, de niño, permaneció mirando fijamente un caracol y le pusieron caracolillo, derivando después a caracol o a que, en una ocasión, también de niño, derribó una olla con un guiso de caracoles que preparaba su madre Gabriela Ortega y ella le gritó “Anda caracol”. Una versión más poética,− igualmente poco creíble− es que el apodo caracol proviene de su forma de cantar, parecida al sonido de un caracol en el mar.

Empezó a desarrollar una carrera profesional en el cante y su personalidad peculiar, su característica voz quebrada y su capacidad para abarcar todos los palos y estilos le hicieron alcanzar una gran popularidad. Sabía transmitir magníficamente las sensaciones de alegría, dolor, pasión o amor imprimiendo al cante flamenco un poder mágico. Fue colaborador con artistas, tanto del flamenco como de otros géneros, y exploró nuevas dimensiones del cante incluyendo incluso el protagonismo de la orquesta y el piano al tradicional acompañamiento de guitarra.

Durante ocho años formó con Lola Flores una famosa pareja artística y protagonizando una tormentosa relación sentimental, aunque nunca abandonó a su esposa y su familia. Finalizada la misma y tras una larga gira con la bailaora Pilar López, se trasladó a América donde permaneció tres años trabajando. A su regreso a España inauguró en Madrid su famoso tablao Los Canasteros en 1963, donde actuaba hasta su fallecimiento en 1973.

El apelativo de Caracol lo han portado algunos intérpretes, como el propio padre de Manolo, aunque no han tenido la popularidad del mismo. Citamos, no obstante, a Francisco Guerrero “Caracol”, nacido en Vejer, pero criado en Cádiz, muy conocido en la ciudad por sus cantes, pero especialmente destacaba en la interpretación de las saetas.

vocablo-caracol-versatil-antologia-003

Conviene también hacer una breve recopilación del término caracol presente en las Bellas Artes, como el cine, la literatura, el teatro o la música.

Existe protagonismo del caracol en una serie de películas y documentales de las cuales cito algunas de las más significativas en orden cronológico:La escalera de caracol (EEUU, 1946) de Robert Siodmak, cine negro;Spiral Staircase (Reino Unido y Australia, 1975) de Peter Collison, suspense; La estrategia del caracol (Colombia, 1993) de Sergio Cabrera, comedia drama; El sueño del caracol (Chile,2000) de Alvaro Robles, ficción; El tesoro de los caracoles (Chile, 2004) de Cristián Jiménez, cortometraje comedia; Turbo (EEUU y Canadá, 2013) de David Soren, animación; El caracol y la ballena (Reino Unido, 2019) de Max Lang y Daniel Snaddon, corto animación; La casa del caracol (España, 2021) de Macarena Astorga, suspense; Snail, el caracol (Turquía, 2022) de Ömer Günsel, corto terror; Memorias de un caracol (Australia, 2024) de Adam Elliot, animación; El caracol y su entorno (España, 2024) de Marta Murillo Medrano, corto documental.

Curiosamente, pero constituyendo gran cantidad de casos, la figura del caracol ha sido protagonista de creaciones literarias de numerosos autores. Ha servido como protagonista en narraciones, poemas, similitudes, comparaciones o metáforas por lo que haré referencia a algunas de ellas.

El nicaragüense Rubén Darío publicó, en 1903, un soneto titulado Caracol, dedicado a Antonio Machado. Existe un manuscrito en prosa poética de la Premio Nobel Gabriela Mistral, titulado El caracol dentro de la serie Estampas de Animales. De Federico García Lorca, localizamos Los encuentros de un caracol aventurero y la poesía corta Caracol. El italiano Carlos Alberto Salustri (Trilusa) compuso el poema satírico hacia los políticos El oportunismo.

Como textos con referencia al caracol pueden citarse algunos de ellos: El Baron Rampante, Italo Calvino, 1957;The Snail Watcher, Patricia Highsmith en1964; Caracol Beach, Eliseo Bayo, 1998; El caracol Dorado, Dionisia García, 2011;Historia de un caracol que descubrió la importancia de la lentitud, Luis Sepúlveda, 2018; Caracol, Pablo Albo, 2019;La casita del caracol, Ligia Larrain Vidovic, 2023; Maïmaï, el caracol de Tarô, Aki Shimazaki, 2024;El caracol Felipe y otros cuentos, Ana María Romero Yebra, 2024.

Antonio Gala escribió en 1964 la obra de teatro en siete escenas El caracol en el espejo, publicada en 1970 pero nunca representada. La Compañía Analógica representó el espectáculo teatral Como el caracol. La obra Los Caracoles, del peruano Julio Ramón Ribeyro, escrita en 1964 cuando residía en Francia, se rememoró en la conmemoración de 30 aniversario de su fallecimiento.

Una interesante experiencia, como laboratorio de teatro de vanguardia en España, fue el grupo creado, en otoño de 1928, por Cipriano de Rivas Cherif que denominó El Caracol. Colaboraron Azorín, Federico García Lorca y fue elogiado por Valle-Inclán. Lamentablemente la Dictadura de Primo de Rivera lo clausuró a principios de 1929.

El caracol ha sido también protagonista en el terreno de la música. Muchas culturas antiguas han utilizado los caracoles o sus diseños similares como instrumentos musicales y han servido de base para composiciones.

Como interesante antecedente histórico se encuentra el instrumento de la cultura azteca precolombina llamado tecciztli. Se puede denominar trompeta de caracol o caracol sonoro y es posiblemente la trompeta más antigua en la historia humana. Lo elaboraban con la concha de un caracol marino, gasterópodo de considerable tamaño de la familia Strombidae y lo utilizaban inicialmente como instrumento para la comunicación. Le adjudicaban un carácter de soplo divino, se volvió indispensable protagonista en celebraciones batallas y acompañamiento en los sacrificios humanos.

En la revista científica Journal of Entomology and Zoology Studies, he encontrado un curioso artículo en el cual se constata que se ha probado experimentalmente que los caracoles, que carecen de sentido acústico −pero son muy sensibles a las vibraciones− mejoraban su comportamiento cognitivo sometidos a sonidos musicales.

vocablo-caracol-versatil-antologia-004

En el terreno de la composición, Sopa de caracol es una canción de género cumbia de gran éxito interpretada por los hondureños Banda Blanca en 1991. El Caracol/canción con todos, es un sencillo publicado en 1972 por de los chilenos Huamari.

Es interesante la recopilación de la Colección de Canciones Populares Españolas, por el grupo Caracol Andador, grabadas al piano por Federico García Lorca acompañando a La Argentinita.

Casi todos hemos vivido experiencias infantiles en las cuales se atribuían a las conchas de los caracoles marinos la propiedad de escuchar las olas del mar acercándolas a nuestras orejas. Aunque ilusionante, lo cierto es que no existía esa realidad poética. En efecto, sí pueden oírse una especie de rumores que se asemejan al movimiento de las olas, pero la realidad no es tan romántica ya que tiene una explicación científica. Lo que origina esos armoniosos murmullos es la vibración del aire contenido en la caracola. La causa son las perturbaciones acústicas externas o ruidos que inciden en las paredes exteriores y la caracola actúa como caja de resonancia o amplificador que las lleva al cerebro creando esa ilusión acústica.

En el hueso temporal del oído interno se encuentra el comúnmente denominado caracol por su aspecto formal −precisamente su nombre científico es cóclea, derivado del griego, con el significado de espiral−constituido por tres tubos enrollados en forma espiralada en los cuales se encuentran los fluidos perilinfa, endolinfa y el ciliado órgano de Corti. El caracol es el elemento fundamental para la audición ya que las vibraciones de los sonidos que le llegan, hacen que los fluidos se agiten. En las células ciliadas del órgano de Corti estos movimientos vibratorios mecánicos originan unos impulsos eléctricos que, a través del nervio vestibulococlear, se transmiten al cerebro que los interpreta e identifica el sonido. El caracol asimismo es el responsable del sentido del equilibrio.

En el terreno alimentario y gastronómico los caracoles terrestres también son protagonistas. Son un molusco gasterópodo con un caparazón de carbonato de calcio en espiral. La cabeza y el pie pueden retrotraerse, la masa visceral permanece dentro del caparazón. Poseen cuatro tentáculos retráctiles, un par de ellos con los ojos y el otro par con órganos sensoriales. Son muy sensibles a las vibraciones.

La rádula es una lámina dura, con centenares de dientes en hilera que, como de papel de lija, roen y transportan los alimentos al tubo digestivo. Respiran por una oquedad en la concha. Se desplazan lentamente por toda clase de superficies mediante contracciones del pie, segregando un limo o mucosa que facilita la adherencia.

Son hermafroditas, tienen los dos sexos, pero necesitan una pareja para fecundación mutua y realizan el contacto sexual durante seis o siete horas. Frente al frío, al calor o la falta de alimentos se protegen con la hibernación y la estivación, sellando sus caparazones y reduciendo el metabolismo.

Aunque se contabilizan más de 40.000 especies de caracoles, solo una parte de ellas son comestibles para los humanos. Han servido de base para la alimentación desde el Paleolítico −hace 30.000 años− habiéndose encontrado restos de conchas en innumerables yacimientos arqueológicos tanto en Europa, como en Asia y Africa. La explicación está en que eran una fuente alimenticia proteínica y de calcio para aquellos homínidos cazadores y recolectores. En el antiguo Egipto su consumo gozaba de un predicamento religioso; en las antiguas Grecia y Roma eran un alimento común e incluso se criaban en granjas siendo uno de los pioneros en esta materia – la helicicultura− el romano Quinto Fulvio Lipino. En la historia y la literatura gastronómica aparecen referencias a la preparación de su consumo. En De re coquinaria, de Apicio se recogen cuatro recetas de caracoles. El jurista y gastrónomo árabe Ibn Razin recoge en el siglo XIII una receta. En 1614 el jefe de cocina de la casa real Diego Granado publica su Libro del arte de cozina y trata las técnicas de preparación de los caracoles.

vocablo-caracol-versatil-antologia-006

Anecdóticamente y como curiosidad, merece la pena reseñar que, en el siglo XIV, el papa Pio V− ávido consumidor de caracoles de los que no quería prescindir ni incluso en cuaresma,− los declaró como peces, en su Estote pisce in aeternum (“Sereis peces para siempre”). El consumo de caracoles se difundió en Rusia en el siglo XIX, posiblemente porque el Zar Alejandro I −del que se decía podía engullir hasta 2 kilos diarios− se aficionó a los mismos en una reunión en Paris. En la actualidad Francia es el primer consumidor de caracoles siguiéndole Italia, siendo su consumo en España también notable, especialmente en Cataluña.

Las propiedades gastronómicas del caracol son interesantes: bajo contenido en grasas y calorías, gran riqueza en proteínas, hierro, calcio, selenio, magnesio y vitamina B3 o niacina.

Las características y el comportamiento biológico del caracol han servido como metáfora para elaborar la llamada “Teoría del caracol”. La misma se basa en que, para afrontar las dificultades que plantea la vida moderna tanto a nivel individual como social, empresarial o educacional, es aconsejable seguir la técnica operativa del caracol. El molusco construye su propia concha protectora en forma de capas en espiral pero lo hace sin prisas, con meticulosidad, consolidando cada una generada antes de proceder a la expansión de la siguiente. En definitiva, la filosofía biológica del animal se basa en la no aceleración temporal, en un comportamiento paciente y en la aplicación de la reflexión. La adopción de este comportamiento del caracol en el planteamiento humano de crecimiento y resolución de problemas, afrontándolos de forma más pausada y meditada puede conducir a una más adecuada solución de los mismos, una mayor eficiencia y un plus evidente de mejora sicológica en la calidad de vida.

Por otra parte, complementando la directriz básica de la teoría del caracol, puede señalarse que la reconocida lentitud del animal −que posiblemente sea calificado como el animal más lento del mundo− es una estrategia de supervivencia. El lento metabolismo, con menor consumo de energía, reducido a la alimentación y la reproducción, repercute en mayor esperanza de vida. Es evidente que la existencia sin prisas y estrés del caracol puede ser un buen modelo, con los matices correspondientes, para enfocar el comportamiento acelerado en la vida de los humanos.

La diseñadora y actriz angloestadounidense Sienna Miller introdujo el término “chica caracol” en un artículo titulado La era de la chica caracol, identificándolas con aquellas que priorizan la calma, la tranquilidad y el equilibrio emocional en el trabajo sin agobiarse por el mismo y se contrapone al término “jefa”.

En definitiva, creo queda demostrado que el término caracol goza de un carácter, en cierto modo proselitista, que es adoptado por innumerables portadores, denominaciones y significados, en numerosos campos, por lo que hay que reconocerle su importante presencia en el léxico.

Related Posts

tanger-tetuan-rodaje-serie-espanola-sira-tiempo-entre-costuras

Tánger y Tetuán, en el rodaje de la serie española Sira, tras ‘El tiempo entre costuras’

hace 28 minutos
EFE

Fiscalía concluye que la narcolancha que asesinó a dos guardias civiles en Barbate actuó de forma "deliberada"

hace 39 minutos
EFE

Las patrañas de Vox

hace 1 hora
portada-lana-corujo-reune-lectores-primera-novela-han-cantado-bingo

Lana Corujo se reúne con los lectores de su primera novela, ‘Han cantado bingo’

hace 1 hora
mirian-cruz-transforma-dislexia-cuento-lleno-empatia-esperanza

Mirian Cruz transforma la dislexia en un cuento lleno de empatía y esperanza

hace 2 horas

La polémica continúa: el Racing pide explicaciones por los tres goles anulados en el Murube

hace 2 horas
  • Grupo Faro
  • Publicidad
  • Contacto
  • Aviso legal – Protección de datos
  • Política de cookies
  • Política de privacidad
  • Política editorial
  • Términos de uso

Grupo Faro © 2023

No Result
View All Result
  • Sociedad
  • Sucesos
  • Frontera
  • Justicia
  • Política
  • Cultura
  • Educación
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
  • Horarios de barcos by Kikoto

Grupo Faro © 2023

No Result
View All Result
  • Sociedad
  • Sucesos
  • Frontera
  • Justicia
  • Política
  • Cultura
  • Educación
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
  • Horarios de barcos by Kikoto

Grupo Faro © 2023