Hace ya más de un mes que echaron abajo la popular hamburguesería de El Mehdi, ubicada junto a la parada de autobús de San Antonio. Desde entonces, nada. Solo unas vallas que encierran el desastre, unos escombros que siguen en el mismo sitio y una sensación de abandono que cala hondo en toda persona que transita esa zona, que son muchas.
Cuesta creer que, en pleno verano, cuando muchos ceutíes frecuentan la cala conocida como “la playa de la bolera”, el Ayuntamiento no haya tenido tiempo (ni voluntad) para echar simplemente una torta de cemento, alisar el terreno y adecentar mínimamente la zona. No hablamos de levantar un edificio ni de realizar una gran obra pública, sino de un simple acondicionamiento provisional que se podría haber resuelto en cuestión de días.
La imagen que se ofrece es lamentable: escombros al lado de una de las zonas de paso hacia el mar, en plena temporada alta. Un despropósito que vuelve a dejar en evidencia la falta de planificación, agilidad y sensibilidad por parte de quienes gestionan nuestra ciudad.
Porque lo que se transmite no es solo desidia urbanística, sino una peligrosa normalización de la dejadez. Una vez más, los ceutíes nos vemos obligados a convivir con la chapuza permanente, la lentitud exasperante y el abandono institucional de los espacios públicos.
Y todo mientras nuestros responsables políticos siguen enredados en fotos, promesas y discursos vacíos.
San Antonio no merece esa postal de ruina. Ceuta tampoco. Y mucho menos quienes aún creemos que esta ciudad puede y debe cuidarse como se merece.






