El domingo pasado temprano, tenía en mi móvil un inquietante mensaje de mi amigo Juan Carlos Rivas, responsable principal del CECAM, avisándome del varamiento de un gran Zifio en la pequeña playa de Benzú. Lo escuché atentamente y le contesté sin demora. Me decía preocupado, que un gran cetáceo había llegado a la playa y no se había podido hacer nada por el, muriendo al poco tiempo de varar. Si bien estaba vivo, ya llegó agonizando a la costa norte de Ceuta, con los últimos coletazos grabados por un móvil, se dibujaba su sentencia de muerte.
Cuando muere un animal tan hermoso y poderoso, siempre deja una huella de tristeza en el corazón del ser humano, muy malvado tiene que ser y alejado de Dios, un hombre, para no sentir compasión por esta belleza de la creación.
Los zifios, son escasos, raros, tímidos y con aspecto de bonachones, sus dos dientes puntiagudos los hacen todavía más adorables a la vista y esa forma sinuosa de su faz le dibuja una media sonrisa irresistible. Ocurre con cualquier ser vivo bello e impresionante a la vista, un delfín, las aves, o incluso una tortuga con su maravillosa anatomía adaptada a la natación.
En mi caso, cualquier ser vivo me duele, ya sean plantas o animales, es evidente que a muchas otras personas también, y por eso hay asociaciones en defensa de la naturaleza, y algunas como Septem Nostra, también nos ocupamos de todo el medio natural y cultural.

Cuando varan tantos zifios de una manera tan llamativa, que prácticamente podríamos decir al mismo tiempo, debe existir una causa suficiente que lo explique. Justo este es la finalidad de la ciencia natural, ofrecer una explicación contrastada y mensurable que aclare acontecimientos poco previsibles que aparecen sin una causa evidente.
Todo efecto tiene su causa, y en este caso, una vez conocido estas perniciosas mortandades sobre la población de zifios de Alborán, necesitamos conocer el fenómeno que los provocó. Por ese motivo, un cuerpo varado, tiene una importancia crucial para identificar las causas internas y externas si las hubiera.
El análisis veterinario esclarece los motivos finales sobre el deterioro que provocó la muerte de los animales, pero también los estudios patológicos, pueden establecer causas a priori y externas a los afectados, si las hubiera, que desencadenaron estos deterioros y las muertes repentinas y numerosas. Para ello, al igual que en lógica filosófica y las matemáticas, los análisis científicos deben ser meticulosos y ordenados.
En el caso de la ciencia médica, que ha analizado y tomado muestras de tejidos en los zifios varados, trabaja con pruebas fuertes. Esto significa que puede teorizar, confrontar sus datos con la realidad, y experimentar a través de las analíticas. Por lo tanto, sus conclusiones serán muy relevantes y señalaran, con fortaleza científica, los motivos esenciales de esta terrible mortandad.
Para trabajar con eficacia en este tipo de análisis científicos, los precedentes históricos son fundamentales. ¿Ha pasado algo similar en otros lugares?. La respuesta es afirmativa, en 2002 se produjo en Canarias un hecho insólito: un elevado número de varamientos de zifios en sus costas, coincidió con unas maniobras navales de la OTAN.
"Los varamientos masivos de zifios podrían estar vinculados al uso de sonares de baja frecuencia durante maniobras militares"
El gran desarrollo de su órgano de ecolocalización (alojado en el melón) les permite captar ondas de muy baja frecuencia. Debido a ello, han sido víctimas de varamientos masivos debido al ruido dañino por el uso de sonares de media y baja frecuencia, empleados con asiduidad durante maniobras militares.
Hace dos décadas, y debido a unas maniobras militares, se produjo un varamiento masivo de 14 ejemplares de este grupo en las Islas Canarias. Este trágico episodio hizo que se regulara la legislación, en temas de uso de sonares de baja frecuencia, en aguas de Canarias. Pero esta normativa no parece de obligado cumplimiento en otras zonas del estado español.
Puede que este nuevo episodio vuelva a demostrar la incompatibilidad de estas operaciones cercanas a la costa con la supervivencia de los zifios. En Canarias la prohibición obligaba a alejar los buques militares participantes al menos 50 millas de la costa para preservarlos de los dañinos sonares.
En aguas de Alborán no parece posible la coexistencia de maniobras navales con sónares de baja frecuencia sin dañar a los zifios. Esto es debido a la combinación de dos factores, el primero es lo alejado de la costa que se encuentran los zifios, y lo segundo son los conflictos con otros países ribereños si nuestra armada se aleja más de 50 millas para realizar las operaciones navales.
De todos modos, viendo el espacio marino donde operan los zifios, posiblemente no están a salvo si se realizan este tipo de maniobras. Parecería lo más sensato y siguiendo el principio de precaución y cautela ecológica, desarrollar estas maniobras en zonas oceánicas atlánticas bien alejadas de lugares de concentración de zifiios, otros cetáceos, y especies potencialmente sensibles a la interacción negativa con estas tecnologías de localización submarina.

Bien es sabido la enorme sensibilidad que los mamíferos tienen a los ruidos submarinos, como consecuencia de su bio-sistema de eco-localización alojado en el cráneo, a esto lo llamamos certeza de conocimiento. Los ruidos de los sónares intensos durante las mentadas maniobras pudieron alterar estos mecanismos que de alguna manera afectaron a estos sistemas mediante el uso de sonares biológicos usados para cazar y navegar, una posibilidad contrastada.
Ante tantos varamientos consecutivos, en Canarias, los científicos postularon esta hipótesis de trabajo. El resultado de las necropsias efectuadas arrojo un cuadro congestivo-hemorrágico generalizado, prueba médica, vinculando, en el tiempo, las muertes, con las maniobras militares oceánicas, hechos coincidentes.
Las observaciones de los animales varados, la toma de de muestras de tejidos de animales de los cuerpos frescos, y la experimentación analítica de todo ello, condujo a una serie de resultados objetivos, más pruebas médicas precisas.
La conclusión principal, publicado en revistas científicas, indicaba que se produjo un ascenso rápido de los zifios a la superficie, por la alteración de su comportamiento debido al ruido, todo ello, mientras se alimentan en las profundidades, y que eso provocó una concentración de burbujas en su organismo, publicación de resultados.
“Hace dos décadas, y debido a unas maniobras militares, se produjo un varamiento masivo de 14 ejemplares de este grupo en las Islas Canarias.”
La ausencia de discusiones científicas alternativas y publicadas en artículos contradictorios que se opongan a los resultados, muestra la unanimidad de las conclusiones. Los tejidos analizados de aquellos animales mostraron la concentración anómala de las micro-burbujas, causa principal de su colapso fisiológico, causa científicamente admitida. Algo similar, a lo que ocurre en la enfermedad descompresión a los buceadores de profundidad, todo un arsenal de datos médicos para poder comparar en otros organismos con síntomas similares, pruebas contrastadas.
Así se estableció un relacional causa-efecto entre los varamientos repentinos de ejemplares de delfínidos de la familia de los zifios y las maniobras militares navales de la OTAN en Canarias. Para eso sirve la ciencia: es un método que arroja luz para tomar decisiones sensatas basadas en hechos comprobables racionalmente. Pensar con lógica es razonar correctamente, y por ello el gran Aristóteles es el maestro más influyente del pensamiento filosófico occidental, que tantos éxitos ha proporcionado en los campos del saber en Europa, y que ningún pensador, e intelectual serio pone en duda.
Obviamente, nadie estaba siguiendo las evoluciones de los zifiios al mismo tiempo que se producían las maniobras navales, pero la inferencia científica reunió las pruebas necesarias para convertirse en una certeza de la medicina veterinaria: los datos mostraban una flagrante identidad, no se contradecían y proporcionaban una explicación plausible ante tan alto número de varamientos repentinos.

Obviamente cualquier necio puede poner en duda la prueba científica argumentando una falacia: que no se trata de una ciencia absoluta como la matemática o cercana a lo absoluto como la electricidad o la electromagnética.
Sin embargo, la zoología y la veterinaria son ciencias provistas de pruebas muy fuertes, aunque no puede establecer modelizaciones, debido al elevado número de variables a controlar; se trata de seres vivos en interacción con el ambiente.
Quien niegue estas pruebas estaría negando el desarrollo de la medicina o la zoología, o tantas otras ciencias que pueden experimentar con variables complejas. Es más, estaría dudando de la propia física y la potencia y profundidad de alcance del sónar en relación a los usos aplicados militarmente, y sus posibles efectos colaterales no explorados con anterioridad.
Pero ante todo esto, convendría saber, que son los zifios?, Los zifios (familia Ziphiidae) son una de las familias de cetáceos menos estudiada por la ciencia. Se conocen 22 especies dentro de esta enigmática familia, siendo el Zifio de Cuvier (Ziphius cavirostris) la más cosmopolita de todas, ya que se encuentran poblaciones en todos los mares y océanos del mundo, excepto en aguas polares.
La identificación de muchas de las especies que conforman esta familia, es una tarea difícil que requiere especialización, debido a que las diferencias morfológicas son sutiles, y solo se pueden observar en los individuos adultos. La especie Ziphius cavirostris, bien conocido como Zifio de Cuvier, es una especia tímida y esquiva, que habita aguas oceánicas, normalmente alejadas de la costa, con el fin de poder bucear a grandes profundidades para alimentarse.
"Tiene un cuerpo robusto y redondeado, normalmente con llamativas cicatrices superficiales en la piel, surcos muy característicos en la garganta, dos dientes llamativos y sobresalientes en los machos, y una morfología craneal muy particular con una pequeña concavidad."
Nuestro ejemplar mide poco mas de cinco metros, lo cual no es una gran talla para ser un macho, que pueden alcanzar como media más de seis metros. Posiblemente se trate de un ejemplar joven, de color gris y variaciones de intensidad por todo el cuerpo, la parte trasera más oscura y mayor presencia de marcas exteriores en la piel, y la anterior mucho más clara, especialmente la cabeza. Desde hace mucho tiempo, gracias a los trabajos de avistamientos, y también a las redes de varamiento, se sabe que hay una población de esta especie en el mar de Alborán.
De hecho, este es el segundo ejemplar que llega a nuestras costas. El primero, ya fue objeto de estudio, y los resultados se publicaron en la revista Alidrisia marina, libremente se pueden consultar todos los ejemplares de la revista, en la página web del Museo del Mar de Ceuta. Su osamenta, está expuesta actualmente en la nueva pasarela de embarque de los barcos de pasajeros que cruzan el estrecho, su custodia corresponde al ámbito de competencias de la Autoridad Portuaria de Ceuta.
El esqueleto expuesto pertenece al suborden de los odontocetos (cetáceos con dientes) y no se pueden observar los dos dientes, una de sus bellas singularidades, porque en el tiempo que estuvo expuesto en el campus universitario, los sustrajeron.
Una bella singularidad, la de poseer únicamente dos dientes cónicos situados en la parte anterior de la mandíbula inferior. Se pueden rehacer pero preferimos no seguir tentando a la suerte en su nueva ubicación, dado el aumento del vandalismo, y la falta de sensibilidad, civismo e ignorancia que existe en muchas capas de la población en la actualidad la población; hay mucha información pero escasea la sabiduría.
Los dos dientes, solo visibles en los machos subadultos y adultos, son una característica adaptativa para enganchar las presas (mayormente cefalópodos) de las que se alimentan, y es interesante resaltar, que al parecer, hace miles de años, sus mandíbulas portaban muchos más dientes, tal y como ocurre en la mayoría de los odontocetos con los que se encuentran emparentadas estas especies.
Una de las posibles explicaciones biológicas, es que se ha producido una adaptación ecológica paulatina de estas especies, de tal manera que el resto de los dientes han quedado ocultos en el interior de las mandíbulas; podrían ser vestigios ancestrales en proceso de desaparición, o bien, formar parte de un potencial adaptativo a desarrollar en otras circunstancias ecológicas.
"Por lo general, tienen un cuerpo robusto, largo y compacto, el hocico y el melón (órgano de ecolocación) no son llamativos por su gran tamaño, aunque caracterizan muy bien a la especie por su curiosa morfología."
Como ya indicamos, los machos, pueden alcanzar normalmente los 7-8 metros, siendo uno de los odontocetos (cetáceos con dientes) más grandes. En cuanto a coloración, presentan una enorme variabilidad entre individuos con tonos que van desde gris claro hasta marrón rojizo.
Este animal es capaz de sumergirse a profundidades que rondan los 1800-2000 metros, y por ello pasan la mayor parte del tiempo en aguas oceánicas alejados de la costa. Esto dificulta bastante el estudio acerca de la biología, ecología y etología de esta especie. Rara vez se tiene el placer de avistar esta especie en vivo, por lo que sus datos de varamientos resultan muy importantes para el estudio y la conservación de sus poblaciones.
El primer ejemplar que varó en Ceuta, está registrado con el código (ZIF01/07) y fue hasta la semana pasada, el único zifio varado en nuestra región. Alcanzó cinco metros de longitud, un peso de 1500 kilos pero ya sin la masa corpórea, un macho subadulto y llegó a la playa de Juan XXIII. El proceso de estudio y montaje de su osamenta está explicado en la página web del Museo del Mar de Ceuta.
El nuevo ejemplar está pendiente de numeración, pues todavía se está estudiando y preparando, en nuestras instalaciones del pudridero de tetrápodos marinos de Ceuta. Pesaba entre dos y tres toneladas con toda su masa corporal.

Por lo tanto, estamos ante una especie rara, protegida y que ha sufrido cinco varamientos en un intervalo de horas cada uno. Obviamente, han sido perturbados por algo muy poderoso, para que se dieran esta aglomeración de ejemplares en tan escaso territorio marino.
De momento, solo han aparecido estos ejemplares, pero no quiere decir que no puedan aparecer más, en los próximos días, como consecuencia de la desconocida perturbación.
La población de zifios de Alborán es por fortuna importante, cuenta con cientos de ejemplares, siendo esta población de gran importancia para la conservación de la especie en el Mediterráneo, dada la escasez en el resto de las regiones mediterráneas con la aparente excepción del Adriático y del mar balear. De todos modos, no se tienen censos exactos en muchas otras áreas mediterráneas.
Después de todo lo escrito, parece muy evidente que la sensibilidad ecológica no es algo que se promueva demasiado entre los ministerios de nuestro país. A pesar de que todavía no se puede, ni se debe, sin pruebas suficientes, atribuir a las maniobras militares navales este desgraciado acontecimiento, no deja de sorprendernos, que con los antecedentes existentes en territorio nacional, no se hubiera previsto esta posibilidad.
"La población de zifios de Alborán cuenta con cientos de ejemplares, siendo esta población de gran importancia para la conservación de la especie en el Mediterráneo."
Hoy en día, a nadie escapa la información sobre los cetáceos y las tortugas marinas, y menos a los militares que se pasan mucho tiempo navegando de un lado a otro, y posiblemente tengan que intervenir directamente para protegerlos en caso de intento de caza por flotas furtivas de balleneros.
Nuestros militares, ¿deberían estar informados desde los servicios ambientales del ministerio, sobre la situación de los zifios en Alborán, una población importante desde el Estrecho hasta Cabo de Palos?, o por el contrario están avisados y no se respetan unos a los otros.
En cualquier caso, entendemos perfectamente, que las maniobras tengan que realizarse, para que nuestro ejército naval este bien preparado, y equipado para repeler y combatir posibles amenazas.
Tenemos una armada de gran calidad y nuestros marinos de guerra siempre se han distinguido por su valentía y combatividad. Baste recordar a Álvaro de Bazán del que se dice, que nunca perdió una batalla naval, o Blas de Lezo otro de los marinos más importantes de la historia naval española.
En fin, son tantos y en diferentes épocas, perdieran o ganaran batallas, siempre se batieron con un indomable honor derramando generosamente su sangre en la defensa de nuestra patria.

Pero estamos en tiempos de salvaguardar nuestro patrimonio natural, y me consta que la armada colabora, en determinados programas relacionados con la conservación del medio natural marino. No obstante, su historia y formación humana y militar, debería inspirarles mayor respeto por estos animales, que estoy seguro que conocen y aprecian cuando los observan desde sus puentes de mando viajando por esos mares de Dios.
Desde estas líneas, queremos agradecer a todos los implicados en la localización, atención, recolección de datos y transporte de estas preciosas criaturas.
A todo el personal del Cecam su temprana y rápida actuación e información sobre el varamiento, la toma de algunas muestras con interés veterinario, y toda la colaboración que siempre aportan; a Marichen Navas su generosa implicación en este varamiento, tan complicado y a la vez importante en sí mismo, y por sus posibles consecuencias para la conservación de los zifios; a los veterinarios de Sea-Shore por su rápida comunicación e interés por la obtención de muestras; al personal técnico del Gobierno de Canarias por proporcionar cierta información sobre el acontecimiento sufrido en Canarias durante el 2002; a la empresa Athisa por su rápida y eficiente actuación en el transporte y retirada del animal de la costa; a la empresa Makerel que nos proporciona el espacio del pudridero y toda su colaboración material; a la Autoridad Portuaria de Ceuta, que ayuda de variadas maneras al desarrollo de nuestras actividades; al servicio de emergencias por su diligente labor, y en general a las consejerías de sanidad y medioambiente que hacen posible nuestro trabajo en beneficio del conocimiento y la divulgación científica de estas especies protegidas. No menos importante, es dar las gracias al decano de la prensa ceutí, el Faro de Ceuta, siempre receptivo para liderar este tipo de noticias en beneficio de la protección del medio natural de nuestra tierra. Todo ello, nos dice que el plan de grandes cetáceos que queremos mejorar y presentar, va a tener una gran acogida por parte de todos sus miembros.






