La distopía se ha colado este sábado en el Teatro Auditorio Revellín en Ceuta. El género ha llegado de mano de la historia de War baby. La obra, disfrazada de humor, ha invitado los asistentes a reflexionar sobre el mundo actual y los gobiernos autoritarios que se han abierto camino en los últimos años.
El inicio lo ha marcado la canción ‘Thunder’ de ACDC. Acto seguido, con un discurso elocuente, han presentado al líder. Subido el telón, un bebé de meses en brazos de una mujer ha aparecido en escena. Lo único que ha logrado es hacer sonidos con el chupete y balbuceos.
Los militares que lo han acompañado, han tratado de hacerlo feliz con carantoñas y canciones. El público y los súbditos han aplaudido, casi obligados, cada verborrea sin palabras que ha soltado.
Contra la guerra
Sobre el escenario los actores de la compañía Yllana han transportado al espectador a un mundo imaginario en el que, de forma cómica, se lanza un mensaje en contra de la guerra.
Los diferentes personajes que han formado parte de la trama se han presentado ante los asistentes como una especie de viejos fantasmas del pasado. Vestidos con ropa militar que recuerda a la indumentaria nazi, han desfilado sobre las tablas bajo las órdenes de un caprichoso bebé, dirigente y dictador de esa nación.
No solo estos elementos han sido una alusión a las señas de identidad visuales del fascismo en Alemania. Las banderas que ondean, con fondo rojo, también han sido un guiño.
Un retrato
El creador de la obra, con cierta evidencia, ha tratado de hacer un retrato en el que ha ridiculizado a los dirigentes autoritarios. Los ha comparado con un niño aún por madurar que se deja llevar por impulsos. Una clara referencia acorde con ese grito en contra de los conflictos armados.
No solo la burla ha tenido por objeto a responsables políticos. La misma también se ha dirigido a quienes sin dudarlo secundan las locuras. Personas que, sin pensar, actúan bajo la batuta de ese ‘bebé’.
La representación de ‘War baby’ ha llegado a la ciudad en un momento que parece hasta oportuno o planificado. El espectáculo se ha desarrollado en pleno desarrollo de la guerra de Irán.
Disidentes
Sin embargo, al igual que ocurre con las acciones del presidente norteamericano, no toda la sociedad de esta nación inventada se ha mostrado conforme con su gobierno. Tras conocer al dictador, el escenario ha cambiado de localización. Varios ciudadanos han mostrado su rechazo a su líder con carteles que tachan el lema de la dictadura y con gestos de manifestación.
La protesta ha sido interrumpida por uno de los lacayos del bebé. Tras disolverse ese acto de rebelión, ha aparecido sobre las tablas del Revellín un librero que, ha mostrado lo cansado que está de vender siempre el mismo libro: uno que solo habla del máximo dirigente.
Él junto a un pacifista y otro ciudadano, han sido llamados para combatir en la guerra. Antes de enfrentarse a su nueva misión, les han hecho un reconocimiento médico para ver su estado de salud.
El doctor, para nada común, ha destacado por no tener higiene y hacer pruebas que son un tanto controvertidas. Él mismo es quien testea las muestras de orina o hace que los pacientes griten.
Experimentos
Después del examen, a uno de los presentes, le han inyectado una sustancia para adiestrarlo contra el enemigo. Las primeras reacciones han sido comportamientos propios de animales. Eso ha sido síntoma de que, el líquido, sirve para dejarle sin pensamientos y convertirlo en un mero ejecutor. Esto, también recuerda al nazismo, en concreto, con los experimentos que se hacían con personas.
Detrás de la capa de humor y de las bromas, en realidad, se ha hallado la crudeza de una etapa histórica marcada por el horror. La obra, de algún modo, se ha mofado precisamente del autoritarismo y lo ha tildado de absurdo a través de un tono cómico y del sinsentido.
Claramente, a través de las risas y con un idioma creado, sin apenas palabras y solo con gestos, han expuesto la censura del conocimiento y la cultura, la vigilancia, la falta de libertad de decisión, así como el uso del silencio y de la violencia para influir en el comportamiento ciudadano. No han exhibido únicamente el uso de las agresiones, también la potestad de matar a todo aquel que se concentra en contra del régimen dictatorial.
Teatro del absurdo
No solo han dejado ver con acciones este tipo de aspectos. Los personajes han interactuado continuamente con los asistentes, que han respondido a sus peticiones. Una de las escenas más significativas de la trama ha sido el momento en el que, el bebé, junto a sus compinches, han jugado con un globo terráqueo como si fuera una pelota.
La imagen ha dibujado una metáfora de cómo, sin pestañear, juegan con el mundo. A su vez, ha sido un guiño a la película ‘El gran dictador’ dirigida y protagonizada por Charles Chaplin.
La representación, por todas sus características, se enmarca dentro del condado género del absurdo, una corriente que surgió en el siglo XX para romper con el teatro tradicional y convencional.






