21 muertos. Una cifra que llena titulares, completa estadísticas y terminará engrosando los informes que, sobre la frontera sur, realizan las distintas oenegés. 21 fallecidos en aguas de Ceuta, hombres que fueron recogidos por la Guardia Civil y solo, en algunos casos, identificados.
Enero comenzaba con 5 fallecidos. El primero en víspera de Reyes, en los acantilados de Santa Catalina.
Le seguirían en ese mismo espacio dos cadáveres más. Fueron enterrados sin identificar, pero la Guardia Civil siempre sospechó que formaban parte de la travesía criminal organizada por el patrón de una embarcación que obligó a los inmigrantes a arrojarse al mar.
Ese mes se pudo identificar a dos varones hallados sin vida en el Recinto. Uno, argelino, fue trasladado a su país; el otro, a su tierra, El Jadida. Se llamaba Abdelali.
En febrero, la Guardia Civil rescataba dos cuerpos en la Almadraba y en la zona de la Sirena. Uno de un argelino, otro de un marroquí.
Marzo terminó con la recuperación de tres cadáveres. Uno de ellos, localizado el 1 de marzo, se correspondía con un menor de edad llamado Yahya.
En mayo, los componentes del Instituto Armado localizaron dos cuerpos sin vida, mientras que en junio fueron 3, en uno de los casos se trataba específicamente de restos.
Julio y agosto han dejado 6 cadáveres localizados en el mar, todos en la zona del Recinto o entorno de Chorrillo y Juan XXIII.
En dos de las ocasiones se ha podido llevar a cabo traslados de esos cuerpos a Marruecos para ser enterrados en su país. Anas y Mohamed regresaron a su tierra en un ataúd esta misma semana, en trayectos organizados por la Funeraria Al-Qadr.
Lo más complicado en estos casos es la identificación de los cuerpos, para ello es fundamental la labor que desempeña el Laboratorio de Criminalística de la Policía Judicial, así como el equipo forense.
La exigencia del visado como medida impuesta tras la reapertura de la frontera después de la pandemia se ha convertido en un veto al acceso de familias que quieren entrar en Ceuta para reconocer cuerpos ante la sospecha de que son sus hijos.
Y no solo eso, también es un veto para, siquiera, aportar muestras de ADN que, de inmediato, pudieran servir para la identificación de los cuerpos.
La situación actual ralentiza cualquier labor extraordinaria en la identificación de los cuerpos, pero hay más problemas.
La carencia de medios de congelación para mantener conservados un tiempo suficiente los cuerpos ha provocado que, ya en varias ocasiones, se haya procedido a un entierro para que, días después, sus familiares hayan llegado a Ceuta con la intención de repatriar el cadáver.
En un pleno del pasado febrero, se atendió una propuesta de MDyC para atender esta “deuda histórica”, como la calificó el partido, sin que hasta la fecha se hayan dado pasos para alcanzar ese avance tan necesario.
Las últimas nieblas sumadas al repunte de intentos de entrada de inmigrantes bordeando el espigón han tenido como consecuencia la aparición de cadáveres no solo en Ceuta, sino también al otro lado de la frontera.
Son los eslabones rotos de una cadena migratoria que podía ser de mayor envergadura de no ser por los rescates que ha llevado a cabo la Guardia Civil a través de sus unidades del Servicio Marítimo y los GEAS, sin que ni siquiera su labor haya sido reconocida.
En la primera quincena de agosto se ha registrado un aumento en los intentos de entrada por las rutas más temerarias.
El Ministerio de Sanidad ha fijado el próximo 12 de mayo como la fecha clave…
Este jueves 23 de abril se celebra el Día del Libro y la Biblioteca Pública…
En una operación coordinada entre los servicios de seguridad nacional y las autoridades de aduanas,…
La Casa de la Juventud cuenta desde hoy con un nuevo recurso para fomentar la…
Uno de los detenidos como parte de la ramificación gallega de la red que derivó…
Este año firmó por el equipo de su tierra. Hizo una apuesta única, en un…