Cada 5 de agosto, Ceuta se detiene para mirar al cielo. En medio del calor del mes de agosto, su mes por excelencia, las calles se visten de tanta solemnidad como fervor, y el corazón de la ciudad late al ritmo de una tradición que atraviesa generaciones: la procesión de la Virgen de África, nuestra Patrona y Alcaldesa Perpetua.
La salida procesional es mucho más que un acto religioso. Es una expresión profunda de la identidad ceutí. A su alrededor se congregan mayores y pequeños, locales y visitantes, creyentes y no creyentes. Porque Santa María de África es más que un símbolo de fe: es un verdadero emblema de ciudad, un punto de encuentro entre el pasado y el presente, entre lo espiritual y lo popular, entre lo íntimo y lo colectivo, entre todos los ceutíes, independientemente de su credo.
Su imagen saldrá esta tarde a hombros de una cuadrilla de costaleros que serán sus pasos y de una guía que será sus ojos. Juntos recorrerán las calles de Ceuta con una dignidad serena, envolviendo a quienes la acompañan en un silencio reverente o en un aplauso espontáneo, donde la tradición se funde con la emoción.
En un tiempo en que lo que nos separa parece más visible que lo que nos une, la Patrona nos recuerda que Ceuta es una ciudad capaz de encontrar puntos comunes, de abrazar su pluralidad sin renunciar a sus raíces. Lo ha demostrado a lo largo de su historia, con aciertos y errores, pero siempre con el deseo de seguir caminando juntos en convivencia.
Los actos en torno a la Alcaldesa Perpetua no solo nos invitan a mirar hacia atrás, hacia nuestra historia. También nos llaman a mirar hacia adelante: a cuidar lo que somos; a valorar nuestras costumbres, a proteger lo que nos hace únicos. Y, sobre todo, a hacerlo juntos.
Hoy, más que nunca, Ceuta necesita referentes que inspiren unidad, respeto y esperanza. Y cada 5 de agosto, nuestra Patrona lo recuerda sin necesidad de discursos: con su sola presencia, con su lento avanzar, con el murmullo emocionado de una ciudad que aún sabe mirar con devoción y gratitud a todos sus hijos, sin excepción.






