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A ritmo de comparsa y con flamenco, reggaeton o gospel sorprende este coro desde hace años. Se mantiene en su línea y comenta a FAROTV que volverá a despuntar con otra sorprendente actuación
Por mucho que suenen voces que gritan a los cuatro vientos el derrumbe del Certamen de Villancicos y hacen saltar las alarmas en todos los grupos planteando soluciones para evitar su muerte, en opinión de Anduren, director de Címbalo, este hecho no es real. Él no cree que se esté perdiendo, simplemente “falta motivación para los jóvenes” a quienes hay que darles de su propio jugo, de lo que ellos beben. El director cree que hay que potenciar coros diferentes como “el suyo”, que rompan los esquemas, innoven y naveguen por mundos alternativos navideños a los tradicionalmente conocidos. “Si hemos ganado tantas veces creo que es por algo, a la gente le gusta ver otro espectáculo y nosotros suministramos de esa medicina”, declaraba a FAROTV.
Y fieles a ese estilo que como comentaba el director, les ha llevado en numerosas ocasiones hasta la primera posición, arrancarán nuevamente en el Revellín, “donde volveremos a sorprender”, aseguraba Anduren. Guitarras españolas y eléctricas, cajas, sonajas, panderetas o cascabeles se fundirán con muy distintas voces que se distancias del tradicional ‘jondo’ para arrancarse a ritmo de comparsa con flamenco, gospel e incluso reggaeton. Pero no sólo es la melodía, Címbalo siempre sorprende con su espectáculo haciendo que el público sea también participe de él. Es una nueva filosofía del villancico, quizá más adaptada a la época actual, hecha por y para que el público la haga suya y disfrute de la misma, pero que al final funciona como vehículo para depositar el mensaje tradicional, que no es otro que el de la Navidad en toda su amplitud. Porque por mucho que cambien los tiempos, hay tradiciones que siguen intactas y si el mensaje de la Navidad busca la fraternidad y unión, ello es palpable en Címbalo en todos y cada uno de sus estratos. Sus ensayos son reuniones de amigos, juntos cantan, ríen, se percibe la complicidad en sus caras. Se arrancan entre musgo, con canciones que versan sobre la unión, la amistad o la solidaridad, y ahí es donde se ve la Navidad.
Pero es que Címbalo es más que un coro de villancicos, el grupo que creó Anduren ha evolucionado hasta formarse como asociación cultural, que además de recorrer todos los festivales típicos que organiza la ciudad hacen disfrutar de su propio repertorio en actuaciones particulares. Al frente de este numeroso grupo de jovenes se encuentra Anduren, el apelativo con el que, dice, lo conocen no sólo en Ceuta sino más allá de sus fronteras y con el que desea figurar. Es su nombre artístico que utiliza desde hace más de 23 años cuando se inició en el mundo de la música. “Siempre sentí la llamada así que tomé formación en un principio unicamente musical, y más tarde en dirección”, comentaba.
Anduren comenzó con chirigotas y dentro ya del mundillo sintió la llamada de los coros, bueno más bien a él lo llamaron, comentaba a FAROTV. “Necesitaban un coro en una iglesia y me lo comunicaron, así que llamé al grupito que nos juntábamos en el barrio para cantar y lo formamos ”, explicaba. Pero ese coro se desmarcó, “lo hacíamos a nuestro estilo”. Un estilo que se diferenció lo suficiente como para llenar la iglesia. Ese fue el punto de partida de este director, y en parte, el nacimiento de la luz que años más tarde iluminaría Címbalo.





