Cuatro años para hacer justicia. Cuatro largos años marcados por los sinsabores emanados de un procedimiento duro, una sentencia anulada y un doloroso recuerdo de lo sucedido en Parques de Ceuta en marzo de 2022 a la espera de un veredicto.
Este jueves, un Jurado ha terminado con todo eso al considerar culpable a Alonso G.D., miembro de la Policía Local, del asesinato de su mujer. Ese ha sido el dictamen.
El agente es responsable de haber causado lesiones psíquicas a su hija, atentar contra su dignidad, matar a su mujer de forma alevosa y haberla maltratado. Además, no presentaba ninguna alteración psíquica al momento de los hechos.
Quedó en libertad hace unas semanas tras cumplir 4 años de cárcel en preventiva. Hoy, tras escuchar el veredicto que lo señala como culpable del crimen de quien era su esposa, se ha ordenado su detención inmediata y traslado a la cárcel de Mendizábal.
El magistrado Luis de Diego Alegre, que ha dirigido este juicio durante dos semanas, tiene ahora la encomienda de dictar sentencia, recogiendo, negro sobre blanco, las penas de cárcel que impondrá a este agente.
También, deberá concretar si la Ciudad Autónoma es responsable civil por no haber cumplido con el obligado control riguroso sobre la salud mental de uno de sus funcionarios.
Así, el jurado ha concluido, tras un análisis por exclusión de las posibles circunstancias concurrentes, que el acusado no presentaba ninguna alteración psicológica en el momento de cometer el asesinado de su mujer.
Y, por tanto, han considerado acreditado que actuó con plena conciencia y control de sus actos por lo que no se le ha aplicado atenuante alguno, precisamente lo que defendía la Acusación Particular.
Así lo han recogido y fundamentado en el veredicto, en el que únicamente se aprecia la concurrencia de una circunstancia atenuante: la de dilaciones indebidas, al estimar que el juicio debería haberse celebrado en una fecha anterior.
La Defensa solicita que, de imponerse una pena, sea la mínima, 15 años.
La familia de Mª Ángeles Lozano, trabajadora de los juzgados, lleva años luchando contra dos losas, esperando este veredicto.
La primera, la que pesó sobre sus espaldas aquel 14 de marzo cuando arrebataron la vida de esta mujer e, indirectamente, rompieron la de todos sus allegados que han tenido que aprender a vivir sin Mª Ángeles físicamente, pero con ella en el recuerdo.
La segunda, la de tener que soportar dos juicios, recordar los hechos en dos ocasiones, romperse ante las evidencias, las lecturas de crónicas y las declaraciones…
Tuvieron que volver a testificar, recordando lo vivido, pero sin ver el rostro del ahora señalado como responsable gracias a la protección de un biombo y en aplicación de la orden de alejamiento que se mantiene entre Alonso G.D. y sus familiares.
Hoy todo eso ha terminado. Hay un dictamen cuya motivación ha sido analizada por las partes. Habrá una sentencia. Se hace justicia con Mª Ángeles, también con una familia, especialmente con esa hija, María, que ha tenido que hacer frente a una situación dolorosa que nadie debería pasar.
“Les pido que apoyen con su veredicto que su hija hizo lo correcto, que ese amor incondicional no va a quedar enterrado en una mentira cobarde”.
Frase con la marca de Silvia Rojas, fiscal jefe. Frase, emitida solo 24 horas antes de esta vista, que ha obtenido una respuesta de ese Jurado que ha creído a María y que ha impedido el triunfo de una mentira cobarde.
Los hombres y mujeres que han conformado el Tribunal del Jurado recibieron el objeto del veredicto este pasado miércoles por la tarde. Un documento redactado por el magistrado presidente Luis de Diego Alegre que viene a recoger la hilera de hechos justiciables sobre los que han tenido que deliberar y votar.
Pero también algo clave, motivar. Esa palabra que, en este caso, más que en ningún otro, ha pesado y mucho. Y lo ha hecho porque, precisamente, esa falta de motivación del primer dictamen provocó la anulación de la sentencia previa de 35 años y medio de cárcel que se dictó contra este agente de la Policía Local, a quien la Ciudad llegó a retirar hasta en dos ocasiones su pistola reglamentaria.
Los distintos hechos alegados por las partes, tanto la acusación como la defensa, han sido analizados por el Jurado para declararlos probados o no, detallando así el grado de participación o culpabilidad del acusado.
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Al fin se ha hecho justicia. Que este cobarde se pudra en la carcel y cargue en su conciencia con haber intentado culpar a su propia hija, más ruin no se puede ser. Y la pobre familia que siga adelante como buenamente pueda