Al letrado de la Ciudad Autónoma de Ceuta, Luis Ragel, le ha tocado el papel de defender a la institución municipal en cuanto a su responsabilidad en un caso en el que el acusado, quien se sienta en el banquillo, es un agente de la Policía Local.
Ha sido un poco antes de que el acusado haya ejercido el derecho a su última palabra. Una frase: “Soy inocente”.
El abogado ha sido muy claro en su exposición, reseñando la necesidad de contextualizar los daños sobre los que hipotéticamente sería responsable la Ciudad, algo que no se ha hecho.
Ragel ha negado que la administración supiera que el agente tuviera trastornos porque los ocultaba mintiendo. “Mentía en todos los test, hasta en cualquier nimiedad”.
Tampoco se sometió a la sanidad pública, para no dejar rastro de un tratamiento psiquiátrico. “Es más se iba a Algeciras para evitar que le vieran salir de una clínica de pago en Ceuta, pero además a su psiquiatra le ocultó que fuera policía”.
"Nadie sabía que estaba siguiendo tratamiento"
“Era capaz de comportarse de una manera que nadie en su familia sabía” de su trayectoria de toma de medicación. “Su hija, nadie de su entorno familiar lo sabía. No lo sabía nadie en la Policía Local, lo ocultaba a todos que seguía tratamiento”.
“Ni la Ciudad lo supo ni lo podía saber”, ha concretado el letrado de la administración.
Ragel ha cuestionado cómo si la Defensa dice que su patrocinado es inocente, pide condena de la Ciudad. “Carece de posibilidad de pedir condena de alguien que no sea su propio cliente y pide responsabilidad civil directa por delitos que dice no se han cometido”, ha expuesto.

También se ha dirigido hacia las acusaciones, cuestionando que si mantienen que no existe patología psiquiátrica en el acusado cómo se va a pedir la condena por responsabilidad civil.
Sin patología psiquiátrica y sobre los daños
De igual forma ha puesto de manifiesto la inconcreción de la petición de responsabilidad civil, ya que no se ha valorado qué daños son producto del asesinato y cuáles no. Se ha sostenido en las declaraciones de una psicóloga que apuntó que los daños en la hija estaban de antes de morir su madre, por lo que, de ser así, la administración no es responsable de los mismos.
Ragel ha indicado que, si bien el acusado es agente de la Policía Local, cuando se produjeron los hechos “no estaba en sus funciones, no estaba realizando una actividad para la que ha sido contratado”.
Hay sentencias del Tribunal Supremo que avalan esa negación de responsabilidad cuando el agente está en su casa y no se ha acreditado que exista un informe para retirar el arma.






