En estos tiempos en los que parece que el ser humano cada vez es más individualista, siempre hay actos que nos demuestran que somos personas concebidas para vivir en comunidad. El último ejemplo son los vecinos de la calle Canalejas, que han creado un grupo de WhatsApp para alertarse de los posibles robos que se den en sus viviendas.
Es la ‘patrulla vecinal’, por llamarlo de alguna forma, apoyada de las nuevas tecnologías. Y es que la gente se siente más segura al saber que tendrá a quién recurrir si algo le ocurre.
Esta zonas ha sido azotada por varios robos en viviendas, pero los vecinos quieren luchar por no perder la tranquilidad que caracteriza a esta calle. Por ello, han decidido ser buenos vecinos, cuidarse los unos a los otros, y estar al pendiente de que nada malo suceda. Porque cuantos más ojos, menos posibilidades tendrán los cacos de poder llevarse las partencias que con tanto esfuerzo han obtenido.
Es todo un ejemplo de buena vecindad en unos tiempos en los que la gente cada vez va más a lo suyo, sin reparar en la persona que tiene al lado.
En cuántos bloques de viviendas los vecinos ni siquiera se conocen, apenas saben los nombres y sólo se dirigen unas palabras si es que llegan a coincidir cuando usan el ascensor.
Ya no hablemos de los vecinos del barrio, porque o naces y vives en él, o muchas veces no sabemos ni quién es el de la casa de al lado o el de la tienda de la esquina.
Estos vecinos nos demuestran que la unión hace la fuerza y quizás, si hay una próxima vez, esa voz de alerta pueda evitar que se produzca un nuevo robo.






