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Las carreras continúan y existe un tramo de 1,5 kilómetros donde no se colocaron badenes
Los vecinos del Recinto ya han llegado al límite de su paciencia en el tema de la inseguridad que sufren respecto a las altas velocidades que coches y motocicletas alcanzan en la vía que recorre sus viviendas.
Hace unos dos meses, El Faro se hacía eco de uno de los mayores problemas que viven estos ciudadanos, un problema que no es nuevo y se ha convertido en un auténtico riesgo para las vidas de los residentes de la zona: las altas velocidad con la que circulan algunas motos y vehículos que han llegado a cobrarse la vida de personas y que no queda ahí, ya que por la noche este descontrol vial se trasforma en carreras ilegales entre el Molino y el Sarchal.
La respuesta de la Ciudad de colocar badenes de plástico, pasos de cebra y señalización vertical con la prohibición de circular a más de 30 kilómetros por hora ha sido insuficiente para que los incívicos conductores que transitan por este vial obedezcan estas señales viarias. Además, apenas una semana después de que se colocarán los badenes, ya se arrancaron algunos, pese a que desde Gobernación indicaran que eran resistentes al vandalismo. No obstante, el baden fue repuesto de inmediato por parte del área responsable.
Una de las portavoces de los vecinos no sólo considera “inútiles” las medidas adoptadas por la Ciudad, en cuanto “las carreras continúan, los badenes los arrancan y seguimos teniendo miedo a cruzar la calle, porque un día van a llevarse a alguien por delante”, sino que piensa que son “insuficientes”. Yolanda Pérez se basa en que las señales se han colocado únicamente hasta el Molino. “Desde allí hasta el 54 donde están las casas bajas sólo hay dos pasos de cebra, pero no hay ningún baden”.
Desde donde termina el último baden que se colocó a la altura de Molino hasta el 54 hay una distancia de aproximadamente un kilómetro y medio, suficiente para que los conductores a los que no les importa ni su seguridad ni la de los viandantes pisen el acelerador sin tener en cuenta el peligro que están generando en una calle tan estrecha y en la que se prohibe alcanzar esas velocidades tan desorbitadas.
Los vecinos no descartan adoptar medidas y reunirse con el consejero de Gobernación para poner sobre la mesa sus quejas y peticiones, de modo que, de una vez por todas, se solucione este problema que, en los últimos años, se ha llevado la vida de tres personas.
Por otra parte, una de las próximas actuaciones que se acometerá en el Recinto es la prohibición de estacionamiento de los vehículos con el cometido de ampliar la acera. “Me parece muy buena idea porque, aunque perdemos en aparcamientos, vamos a ganar un acerado”.






