Los residentes en el edificio Playa Benítez, situado en la carretera Loma Larga, viven en una continua agonía. Desde el pasado 1 de diciembre se han convertido en víctimas de una situación que cuesta entender que esté pasando. Ese día unos individuos que ocupaban un coche matrícula italiana acudieron en plena tarde a la puerta de uno de los garajes y efectuaron tres disparos. Una de las balas llegó a causar daños en un turismo aparcado en su interior y pudo haber dejro heridos. Los hechos, llegados a este punto, son graves pero los episodios posteriores lo convierten en algo de tal calado que no puede ser obviado ni un minuto más por quienes tienen la obligación de garantizar la seguridad de unas familias que viven atemorizadas. Y es que semanas después los mismos individuos, en el mismo coche, acudieron al lugar e intentaron reventar la misma puerta del garaje con ánimo de acceder a su interior. No lo consiguieron. Eso fue el 22 de diciembre y desde entonces los días han pasado con nuevos sobresaltos. Este lunes los mismos delincuentes con artes mafiosas consiguieron inutilizar la puerta del otro garaje con el que cuenta el edificio saboteándola para conseguir entrar. Esta Nochebuena los vecinos tuvieron que convertirse en policías haciendo turnos de vigilancias ante el temor de que accedieran al garaje. Sus sospechas fueron fundadas al sorprender a tres encapuchados con garrafas llenas de gasolina que querían entrar para provocar un incendio. Tienen una propósito: causar un atentado contra alguien en concreto al que persiguen cueste lo que cueste: disparando, intentando un incendio dentro de la cochera o generando destrozos. Todos los casos han sido denunciados pero hasta el momento ni se les ha dado soluciones, ni se ha notado una mayor presencia policial que garantice una seguridad a unos residentes que están viviendo una auténtica pesadilla. Es algo inadmisible.






