Arcos Quebrados y los alrededores del Príncipe son dos de los puntos más afectados por estos vertederos ilegales.
Las vaguadas y barrancos de la ciudad se han convertido en cementerios de coches abandonados y quemados. Esqueletos oxidados que proceden de desguaces ilegales situados en los alrededores del Príncipe y que se amontonan día a día, a medida que este negocio sigue siendo una fuente de ingresos para Marruecos.
Arcos Quebrados o las antiguas Caracolas se llevan la peor parte, pero sin duda no son las únicas zonas en las que vehículos, motos o incluso electrodomésticos terminan sus días. “Hay distintos lugares por toda la ciudad. Hasta ahora lo hemos estado retirando una y otra vez, pero vuelve a estar lleno de escombros y restos de vehículos, muchos de ellos quemados”. Así se manifiesta Juan Carlos Lara, gerente de Obimasa, cuya entidad se ha encargado de la limpieza de estos vertederos descontrolados con las propias brigadas de la empresa municipal y trabajadores del Plan de Empleo.
La tarea ha cambiado de manos y, aunque Obimasa seguirá haciéndose cargo de la recogida de escombros, ahora será la empresa Fernando Cosano S.L. la responsable del prensado y retirada de chatarra, después de haberse alzado con la adjudicación del servicio. Los trabajos darían comienzo 20 días después de la firma del contrato, según fuentes de la Ciudad, la primera semana de febrero como fecha tope.
Mientras, vaguadas enteras son almacenes de restos: escombros y restos de automóviles por igual en un amasijo que ya forma parte del paisaje de esta zona. Ahí radica precisamente la dificultad en la limpieza de estos vertederos improvisados, según explica Lara. “Aquí hay restos de todo tipo y hay que separar hierro de plástico y de escombros procedentes de obras”. Estos últimos se alzan como una de las asignaturas pendientes en la ciudad. Su presencia por numerosos puntos de los montes y zonas urbanas deja constancia de la poca efectividad que existe para mantener estos puntos limpios. “En Makerel hay una tasa establecida para la recogida de residuos que se clasifican en tres: sucio, mixto y limpio. Para el que está haciendo una obra supone un coste añadido y por eso muchos prefieren tirarlo en los vertederos incontrolados y que sea el ciudadano el que pague el coste que supone la recogida de estos residuos”, se lamenta Lara.
Recientemente, la chatarra acumulada ha sido pasto de las llamas, tal vez en una acción intencionada de eliminar restos o quizá debido al cúmulo de basuras que también se vierte en estos insalubres puntos. En cualquier caso, a juicio de Lara, la vigilancia en estos puntos negros debería “intensificarse” para evitar la impunidad con la que muchos ciudadanos emplean estas áreas como basureros particulares.
El desguace de vehículos es un negocio más que lucrativo para el país vecino, que se ha convertido en el mayor cliente del despiece de coches que se lleva a cabo, de manera ilegal, en las inmediaciones del Tarajal y del Príncipe. Así, las piezas, en su mayoría de pequeño tamaño, pero también de mayor envergadura, son trasladadas hasta Marruecos, bien sea en los bultos de los porteadores o en carretillas que llenan de distintas partes del coche para su posterior venta en el país vecino.
La zona del Tarajal es idónea para la actividad de los desguaces ilegales. Allí se acumulan los vehículos a la espera de ser convertidos en distintas piezas. La gran mayoría tienen como destino el país vecino, aunque estos negocios también se dedican a la venta en la ciudad.
La actividad de los desguaces ilegales de cara a la venta de piezas en el país vecino daña a las empresas que se dedican legalmente al tratamiento del vehículo una vez desechado por su propietario. Es el caso de ‘Grúas Ordóñez’ que, en colaboración con ‘Reciclaje El Estrecho’, vienen desempeñando esta tarea desde hace casi tres años. “Tenemos que afrontar los gastos y no tenemos ayuda por parte de nadie porque hay productos que están subvencionados pero otros no”, se lamenta Manuel Ordóñez, socio de la empresa.
Allí se lleva a cabo el tratamiento completo desde la llegada del vehículo hasta su envío a la Península ya transformado en distintos elementos. “El proceso comienza con la descontaminación quitando los líquidos, se quitan las piezas que puedan ser recicladas y vendidas y, finalmente, pasa a la máquina prensadora que hace unos paquetes que se mandan a empresas de la Península”, explica otro de los propietarios de la empresa, Mariano Ordóñez.
Entre tres y seis camiones envían mensualmente a otras localidades, normalmente fardos de hierro o aluminio que tienen su destino final en esas plantas donde serán nuevamente tratados para tener otra vida útil.
Ambiente de gala en el Guillermo Molina para recibir al Ceuta Femenino en un partido…
Son cinco viviendas y quince vecinos afectados. La orden de demolición del antiguo local social,…
Un grupo niños y niñas han recibido la Primera Comunión en Ceuta en tres turnos…
El 25 de abril de 1986 marcó un antes y un después en la historia…
Las autoridades marroquíes han frustrado un intento de contrabando de más de 17.000 pastillas en…
Con la permanencia ya asegurada, la Agrupación Deportiva Ceuta afronta una noche de fútbol sin…