Instituciones Penitenciarias mantiene especial control sobre nueve presos acusados de prácticas radicales que han sido detenidos en los últimos meses en el transcurso de operaciones policiales desarrolladas en todo el país.
Entre esas 9 personas figura uno de los detenidos en Ceuta el 24 de enero de este año en la barriada del Príncipe. Se trata del llamado Farid Mohammed Al Lal, arrestado junto a su hermano y otras dos personas más, una de las cuales fue puesto en libertad tras su puesta a disposición de la Audiencia Nacional.
En el caso de este detenido, que tenía antecedentes por uso y tenencia ilícita de armas de fuego y lesiones, se le considera con mayor carga de peligrosidad después de que, según informara en su día el Ministerio de Interior, se hubiera radicalizado durante su estancia entre rejas. Los miembros de la lucha antiterrorista creen que pudo iniciar su proceso de radicalización hacia el integrismo salafista adoctrinado por otros reclusos.
Es precisamente el poder que tienen las prisiones en esos procesos de captación, lo que hace que el Gobierno tenga especial atención a determinados internos, evitando de esta manera que haya una extensión de esa radicalización a otros internos.
Para ello se ha puesto en marcha el ‘Programa de Intervención con Internos Islamistas’ para vigilar y hacer un seguimiento a estos internos al objeto de evitar procesos de captación, reclutamiento y radicalización y preservar la seguridad interna, y por otro, garantizar que los reclusos no cometerán actos terroristas y respetarán la ley cuando cumplan su condena.
“Se puede perfectamente evitar esa contaminación ideológica. Sería un fracaso de los Estados democráticos y de Derecho que las personas que están cumpliendo una condena aprovechen ese tiempo para ejercer actividades de proselitismo a personas que no tienen ese origen. Eso ya son técnicas de Instituciones Penitenciarias para tenerles convenientemente aislados e impedir que se produzcan ese tipo de actuaciones. Se puede garantizar que el tiempo en prisión no sirva para incrementar la peligrosidad de las personas”, explicó Rafael Catalá, ministro de Justicia en una entrevista para L’Observateur du Maroc.
Procesos de desradicalización exitosos
En oposición a estos controles llevados a cabo sobre determinados internos para evitar esa extensión del radicalismo, figuran otros casos de personas detenidas por implicarse presuntamente en prácticas yihadistas a las que se ha conseguido desradicalizar. Así sucedió con la adolescente ceutí que fue detenida en Melilla para viajar a Irak. Tras ser puesta a disposición de la Audiencia Nacional y pasar por un centro de menores está en Ceuta en libertad vigilada.






