• Contacto
  • Horarios de Barcos by Kikoto
  • Vuelos
  • Sorteo Cruz Roja
  • COPE Ceuta
  • Portal del suscriptor
martes 20 de octubre de 2026   
El Faro de Ceuta
  • Sociedad
  • Sucesos
  • Frontera
  • Justicia
  • Política
  • Cultura
  • Educación
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Sociedad
  • Sucesos
  • Frontera
  • Justicia
  • Política
  • Cultura
  • Educación
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
Sin resultados
Ver todos los resultados
El Faro de Ceuta
Sin resultados
Ver todos los resultados

Una visita a Urgencias

Por Francisco Olivencia
09/11/2015 - 10:21
Compartir en WhatsappCompartir en Facebook

El viernes pasado yo estaba terminando de desayunar. Mientras pensaba  sobre qué tema podría escribir esta colaboración de entre los muchos que nos va suscitando la actualidad. Cataluña, la unidad de España, algo de Ceuta, el retirado General de Aviación…

Mi mujer había salido temprano para llevar a mi médico de cabecera lo que ahora se llama un “analítica” (lo que siempre se ha llamado un análisis) de mi sangre, y de pronto irrumpió en nuestro cuarto de  estar para decirme: “Prepárate, que viene una ambulancia para llevarte a Urgencias, porque tienes muy alto el nivel de potasio y el médico (sustituto) tras consultar con otros dos, dice que estás en serio peligro de sufrir un infarto en cualquier momento”.
Cuando de manera inesperada te dan una noticia así, tan alarmante, dejas cualquier pensamiento que pudieras tener y empiezas a cavilar sobre la vida y la muerte. Con ochenta y un años más que cumplidos sigo sintiendo las mismas ganas de seguir viviendo que cuando era joven. Y, al ver que puede peligrar tu vida, vuelves atrás y comienzas a recordar tu infancia, tu juventud, tu noviazgo y boda con la que es tu compañera inseparable, a la que Dios guarde muchos años; recuerdas tu trabajo, tus éxitos y tus –afortunadamente-  pocos fracasos; te vienen a la mente cuántos amigos y compañeros ya no están en este mundo;  rememoras a tus parientes fallecidos… Y, absurdamente, como si uno pudiese dominar a la muerte con su propia voluntad, decides que no va a pasar nada y que todo irá bien.
En esas estaba cuando llegó la ambulancia, con un conductor y una compañera de lo más atentos. Tras un recorrido algo movido, llegamos a la entrada de Urgencias del Hospital y allí me pusieron en una silla de ruedas, porque mi hernia discal, diagnosticada como “severa” (más severa que mi severísimo Catedrático de Derecho Romano) que pese a las aliviantea -¿se podrá decir así?- sesiones de acupuntura que estoy recibiendo, no me permite todavía andar más de quince pasos seguidos. Y eso que ya tengo un bastón, la tercera pierna de los viejos.
Tras una corta espera –mi mujer se encargó del papeleo- me llaman y paso a una consulta, donde, bajo la supervisión del doctor, me toman la tensión –soy hipertenso, pero estaba altísima-  (supongo que el trance la habría hecho subir de ese modo); me ponen una pastillita bajo la lengua; me hacen un electrocardiograma, llenándome de cables; me colocan un catéter en una vena del brazo; me extraen tres veces sangre; me inyectan después suero y no sé si algo más, y me vuelven al pasillo a esperar los resultados de la “analítica”. Trascurrida aproximadamente una hora, sale el médico y me dice que todo va bastante bien, hasta el punto de que el potasio ha bajado a niveles muy normales, aunque encuentra algo de tipo renal, por lo que habré de acudir al nefrólogo.
En definitiva: un gran susto que ha venido a quedar en poco. Entonces, dándole gracias a Dios, más sonrientes y pensando yo en que, por fin, ya tenía materia para escribir esta colaboración, pedimos un taxi y regresamos a nuestra casa, para tratar de vivir, juntos, un puñado de años más.
Porque como decía aquel Obispo en trance de muerte, al que intentaban consolar diciéndole que pronto estaría en el cielo: “Sí, sí, pero como en la casa de uno…”.  

Contenido relacionado

Cuando volver a la normalidad pasa por la verdad

Cuando volver a la normalidad pasa por la verdad

hace 19 minutos
Ana Belén, madre de siete hijos en Ceuta: 17 años esperando una vivienda social

Ana Belén, madre de siete hijos en Ceuta: 17 años esperando una vivienda social

hace 26 minutos
La sumisión de Sánchez a Marruecos: un misterio dentro de un jeroglífico

La sumisión de Sánchez a Marruecos: un misterio dentro de un jeroglífico

hace 36 minutos
¿Un hecho puntual, cuestiones de seguridad o patrullaje de rutina, señor Sánchez?

¿Un hecho puntual, cuestiones de seguridad o patrullaje de rutina, señor Sánchez?

hace 36 minutos
¿Se puede ser coherente e incoherente al mismo tiempo en asuntos políticos?

¿Se puede ser coherente e incoherente al mismo tiempo en asuntos políticos?

hace 37 minutos
Ceuta encarcelada...

Ceuta encarcelada...

hace 37 minutos
  • Grupo Faro
  • Publicidad
  • Contacto
  • Aviso legal – Protección de datos
  • Política de cookies
  • Política de privacidad
  • Política editorial
  • Términos de uso

Grupo Faro © 2026

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Sociedad
  • Sucesos
  • Frontera
  • Justicia
  • Política
  • Cultura
  • Educación
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
  • Horarios de barcos by Kikoto

Grupo Faro © 2026