Un vecino vio un coche huir del lugar del suceso, pero en el juicio no reconoció a los acusados.
Le calcinaron el coche en la madrugada del 18 de marzo de hace cinco años. Una posible ‘vendetta’ (venganza) parecer estar detrás del suceso por una disputa familiar, motivo que se dejó caer ayer en el juicio celebrado contra dos hombres acusados de ser los autores del incendio. Ambos fueron interceptados y detenidos por la Policía Local muy cerca del lugar de los hechos al circular en un vehículo cuya descripción coincidía con la ofrecida momentos antes por un testigo en el vecindario. Sin embargo, ayer recalcó que vio la parte trasera del coche, pero en ningún momento vio a los autores del incendio que dejó siniestro total el vehículo de una mujer vecina de la calle Juan I de Portugal.
Esta versión de los hechos choca en principio con la ofrecida por la propia víctima, quien afirmó que su vecino le levantó de la cama para alertarle de que su coche estaba en llamas. Afirmó que fue este vecino testigo de la huida de los supuestos autores en un coche Volkswagen Golf de color oscuro con una pegatina en la parte trasera de color blanco. La víctima aseguró que fue su vecino el que identificó a los supuestos autores por los apodos por los que se les conocía en el barrio, “Mazinger” y “Chili”, supuestamente las dos personas que conducían el vehículo interceptado momentos después por la Policía Local.
Los cuatro agentes que declararon en el juicio explicaron que interceptaron el vehículo de ambos procesados porque coincidía con la descripción del coche sospechoso que estaban buscando. Uno de ellos, preguntado por el abogado de la acusación particular, afirmó que es habitual que los autores de una fechoría semejante vuelven al lugar de los hechos para comprobar el ‘éxito’ de su hazaña.
Para los abogados de la defensa estas pruebas no eran suficientes, en su opinión, para culpabilizar a ambos acusados de los hechos, por los que la acusación particular pide una condena de tres años de prisión para cada uno de ellos.
Ello no quita que hubiera pruebas, que para la acusación particular, sí fueran determinantes de la implicación de los procesados en el incendio del vehículo. En las inmediaciones se encontró una botella de gasolina, supuestamente utilizada para provocar el incendio, y en el vehículo en el que circulaban los acusados se halló una caja de bujías, que supuestamente se utilizaría para romper uno de los cristales del vehículo.
La versión de los acusados sobre la noche de los hechos es que estaban dando una vuelta con el coche alrededor del monte Hacho buscando a unos amigos que estaban pescando en la zona del Sarchal o en la zona del cementerio municipal.






