Desde la Unión Europea explicaron ayer que decidirán tras el verano si España deja de recibir fondos europeos a causa de la posible sanción a la que nos enfrentamos por el incumplimiento del déficit. Estaremos compartiendo la incertidumbre con Portugal. Si finalmente somos sancionados automáticamente nos retirarán los fondos europeos. Esos fondos que recibe Ceuta y que han venido como agua de mayo todos estos años.
Este posible escenario no se ha dado nunca en el seno de la UE, aunque está perfectamente contemplado en el Reglamento comunitario. Por eso, el Gobierno en funciones se apresura a calmar los ánimos a los eurodirigentes. Es necesario, pues el mazazo sería muy duro.
Sería duro para Ceuta no poder acometer los ambiciosos y necesarios proyectos que están pendientes de realizar y de vital importancia, tales como el arreglo de la carretera nacional que lleva a la frontera del Tarajal, la renovación de la red de saneamiento en la barriada del Príncipe Alfonso o la instalación del nuevo cable submarino de fibra óptica. Sería duro para Ceuta tener que prescindir de una inversión de más de 50 millones de euros que también servirían para desarrollar programas de fomento del empleo, ayuda a emprendedores y la reducción de las tasas de pobreza y exclusión social. Ceuta no puede permitirse esto. Habrá que esperar a después del verano.





