Unas siete horas en el agua. Así estuvieron, toda la madrugada de ayer, los subsaharianos que ocupaban una balsa playera que pretendía, de madrugada, su entrada en Ceuta bordeando el espigón de Benzú. La balsa, ocupada por entre seis y ocho subsaharianos, fue detectada a través de las cámaras de control de la Guardia Civil cuando se aproximaba a Ceuta, momento en el que intervinieron los agentes del Servicio Marítimo para posicionarse en línea ante la posibilidad de que entraran. Se cursó aviso a Marruecos para que enviara a una de sus patrulleras a la zona, dado que la balsa se encontraba en aguas bajo jurisdicción marroquí. El hecho es que la patrullera llegó, pero siete horas después de que se alertara de este intento de entrada. Así que el Servicio Marítimo estuvo de vigilante en la zona para salvaguardar la integridad de los subsaharianos durante toda la madrugada, con la orden de actuar si existía peligro de naufragio, pero sin poder cruzar la línea al encontrarse la embarcación en Marruecos. Finalmente, a las ocho de la mañana, una patrullera se haría cargo de los subsaharianos. Poco después un grupo de siete inmigrantes intentaría, por la misma zona de Benzú, entrar en Ceuta, siendo interceptados por las fuerzas de la gendarmería marroquí. Estos episodios de intentos de pase a la desesperada, que llevan a cabo los subsaharianos sabedores de que el invierno está a la vuelta de la esquina y de que la entrada por mar será más complicada, se suma a los registrados, 24 horas antes, en el perímetro fronterizo. Allí las patrullas de la Guardia Civil detectaron los intentos de salto de una pareja de inmigrantes que finalmente no llegaron a fructificar. La aproximación al perímetro no se producía desde hace meses, lo que de nuevo vuelve a provocar que salten las alertas en la valla que separa ambos.
La Gendarmería marroquí ha evitado este año que un totalde 921 inmigrantes lograran entrar ilegalmente en Ceuta por la vía marítima, principalmente a bordo de pequeñas embarcaciones playeras o bien a nado. Según los datos facilitados ayer por la agencia Efe, la coordinación entre la Guardia Civil española y la Gendarmería marroquí ha posibilitado que la presión migratoria se haya reducido de forma considerable. Entre los meses de enero y agosto la seguridad marroquí, muchas veces alertada por la Guardia Civil, ha impedido que cruzaran la frontera por la vía marítima hasta 876 inmigrantes subsaharianos y 45 magrebíes (argelinos o marroquíes).






