No serían más de las doce y cuarto de la noche cuando uno de los vecinos del portal dos de la calle Nicaragua, conocidos popularmente como 'Edificio Galo' bajaba desde su domicilio directamente al garaje para salir a la calle con su automóvil. Confirmó a esta redacción que ya en el ascensor olía bastante a humo, pero que no se esperaba ese "infierno" que vio nada más abrir la puerta que da acceso del rellano a los garajes. Y es que esa puerta que abrió estaba a escasos dos metros del automóvil que había sido incendiado y donde el fuego luego pasó a los que estaban justo al lado de él.
Estamos hablando de unos garajes donde la mayor parte de los mismos están aislados de una plaza a otra con muros laterales y rejas por delante, sin embargo donde se inició el fuego no había nada. No podía respirar, el humo le asfixiaba y subió para llamar al 112 Emergencia. A los pocos minutos acudieron los miembros del Servicio de Extinción de Incendios, además de agentes del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil, además de la Policía Local, al igual que una ambulancia, la cual no tuvo que intervenir.
Los miembros del Servicio de Extinción de Incendios entraban y salían de los garajes son sus equipos autónomos, se llegaron a utilizar unos veinticinco. Y así estuvieron desde las doce y media en que llegaron hasta pasadas las cuatro y media de la madrugada en la que dieron por finalizado el servicio, el cual estuvo dirigido de manera personal por el jefe del Parque de Bomberos, Manuel Gentil. Un esfuerzo sobrehumano, porque cada cierto tiempo debían salir para r espirar y beber agua, porque no se podía soportar todo lo que vivieron en ese garaje subterráneo.
Dos extractores tuvieron que utilizar tanto por la entrada de la puerta principal del garaje como por uno de los portones para que un humo negro denso saliele. Igualmente reventaron los respiraderos que se encuentran a lo largo de la misma Calle Nicaragua para que fuese más fácil la salida.
Mientras tanto, los vecinos, algunos de ellos abandonaron sus casas, nada más ver el fuego y no pudieron regresar hasta que la situación estuvo más controlada. Los miembros del Servicio de Extinción de Incendios sacaron de su casa a dos personas que se encontraban muy nerviosas y la acompañaron hasta la misma calle. Igualmente, a una persona mayor que vivía en un primer piso la acompañaron hasta el cuarto, a casa de una nieta, para que estuviera más tranquila. cados al paro.
Incluso, uno de los vecinos que se encontraba en la calle dio el aviso a los bomberos, porque en un primer piso viven una pareja de ancianos, la luz de su casa estaba encendida y no se les había visto salir a asomarse.
Dado que los portones estaban llenos de humo se temió porque se hubieran podido intoxicar. Sin embargo, se comprobó con posterioridad que los dos estaban perfectamente.






