El ‘7º Foro Juvenil del Patrimonio Cultural’ trajo hasta nuestra ciudad, el pasado mes de julio, a grupo de jóvenes procedentes de lugares tan distantes como Alemania, Rusia, Guinea Ecuatorial, China, Reino Unido, Nueva Zelanda, Paraguay, Marruecos, Filipinas, Colombia y España.
La experiencia vivida por esos 33 estudiantes ha sido recogida en un vídeo en el que los chicos exponen sus vivencias en un viaje que ha transcurrido a lo largo de Madrid, Toledo, Córdoba y Ceuta. El objetivo de este foro era acercarse al conocimiento de otras culturas, a la par que valorar el patrimonio cultural de las localidades que visitaron entre el 13 y el 20 del pasado mes de julio. A través de este proyecto, se ha hecho hincapié en la multiculturalidad de las ciudades visitadas, especialmente Ceuta y Madrid o las expresiones culturales que han caracterizado a este país durante siglos. Para los estudiantes, quedaba clara la idea de que patrimonio mundial es sinónimo de “patrimonio para todos” y, en este sentido, añadían que “la herencia cultural de cada región, comunidad y país es el legado de toda la humanidad y, por ello, debe ser respetado”. En nuestra ciudad llevaron a cabo varias actividades de gran interés para los estudiantes, pero siempre desde el punto de vista del concepto de la multiculturalidad, o lo que es lo mismo, “la tolerancia y el respeto a otras culturas”. Dentro de la completa agenda de los 33 jóvenes se realizaron visitas al templo hindú, sinagoga, mezquita y santuario de Santa María de África, acercándose así a las cuatro religiones mayoritarias que conviven en nuestra ciudad. También participaron en diversos talleres en el que, tanto profesores como alumnos, elaboraron los materiales didácticos necesarios para el programa educativo ‘Patrimonio Cultural’. A nivel más práctico, intervinieron en actividades como auténticos “guardianes del patrimonio”, estudiando restos patrimoniales al igual que arqueólogos profesionales. Un hecho que tuvieron que ‘demostrar’ en una labor de arqueología subacuática desenterrando un pecio de la playa del Chorrillo. Una de las actividades “más divertidas” fue el desayuno multicultural, basado principalmente en la dieta mediterránea y en la que aprendieron la forma de conservar, transformar, cocinar, compartir y consumir los alimentos tal y como lo han venido haciendo las comunidades de la cuenca del Mediterráneo desde hace más de 2.000 años. Con este foro, los alumnos han podido constatar “su responsabilidad en la conservación del patrimonio”, así como a “compartir y colaborar, conocer sin prejuicios, ponerse en la piel del otro, romper fronteras y eliminar barreras”. Durante estos días, los 33 alumnos de distintos países, también han aprendido que “cuidando y respetando el pasado y trabajando en el presente, podemos construir un futuro y un mundo mejor y saber que eso te cambia la vida”, explican en el vídeo conmemorativo de este foro.






