Editorial

Una deuda con los que no tienen voz

Sesenta personas con sus mascotas frente al Ayuntamiento. Una presidenta de Protectora leyendo un manifiesto sin concesiones. Fotografías de animales fallecidos alzadas en silencio.

Lo que ocurrió ayer en la plaza de África no fue una anécdota ni una protesta menor. Fue el reflejo de una frustración acumulada durante demasiado tiempo ya por quienes dedican su esfuerzo, su dinero y su salud a hacer lo que la administración no hace: cuidar a los animales de esta bendita ciudad.

Llevamos años debiendo una respuesta seria a la protección animal. No es una cuestión menor ni sólo sentimental. Es una cuestión legal, sanitaria y moral.

Los animales son seres sintientes reconocidos por ley y las políticas públicas tienen la obligación de estar a la altura de ese reconocimiento. No como favor, no como gesto electoral, sino como obligación.

La situación de la Protectora es conocida y denunciada desde hace tiempo. Perros hacinados en cheniles insuficientes, sin estímulos, sin espacios dignos, con un deterioro emocional que dificulta su adopción y alarga su estancia en unas instalaciones que no están preparadas para acogerlos en condiciones con una obra que no termina. Hay inversiones comprometidas que no se ejecutan. Hay promesas que se repiten sin que nada cambie. Y hay un voluntariado que carga con todo ello porque si no lo hace, nadie lo hace por ellos.

Lo mismo ocurre con las colonias felinas. Su gestión ética y responsable no es un pasatiempo de cuatro aficionados a los gatos. Es una exigencia legal y sanitaria que requiere planificación, presupuesto y personal cualificado. Exigir que eso lo sostengan con su propio bolsillo quienes se ofrecen a colaborar de manera altruista es, simple y llanamente, un abuso institucional.

Y luego está el crematorio. Resulta difícil de entender que en 2026 Ceuta siga sin un servicio público que permita a las familias despedirse de sus animales con dignidad. No es un capricho. Es una demanda razonable, sentida y compartida por miles de ceutíes que consideran a sus mascotas parte de su familia.

La altura moral de una ciudad también se mide en cómo trata a sus animales. Y en cómo permite que sus ciudadanos se despidan de ellos.

El colectivo no pide imposibles. Pide que se cumplan los compromisos firmados. Pide presupuesto real para programas que ya existen sobre el papel. Pide que el voluntariado deje de ser el colchón que amortigua la dejadez institucional.

Seguro que Ceuta puede hacerlo mejor. Y tiene, al menos, la obligación de intentarlo.

Entradas recientes

El ICD pone fecha a la renovación de plazas y nuevas inscripciones

El Instituto Ceutí de Deportes (ICD) de Ceuta ya ha fijado el calendario para la…

21/07/2026

‘Ceuta, la puerta de África’, un documental mostrará al mundo la riqueza natural de la ciudad

La productora Azul Media ha iniciado el rodaje de ‘Ceuta, la puerta de África’, un…

21/07/2026

Mohamed Chellaff representará a Ceuta en el concurso de belleza RNB España

Aunque hace años que vive en Madrid, Mohamed Chellaf nunca ha dejado de llevar a…

21/07/2026

Vecinos de Los Rosales exigen reparar unas filtraciones que arrastran desde 2018 en sus fachadas

Los propietarios del Portal 9 de la barriada Los Rosales han dicho basta. Tras meses…

21/07/2026

Álex Petxa y Meléndez, presentados en sociedad con la AD Ceuta

Día de presentaciones en la AD Ceuta. La Pizzería D’Armando abrió sus puertas esta tarde…

21/07/2026

Fallece Antonio Serrano Muñoz, histórico trabajador de El Faro y referente de las artes gráficas

El Faro de Ceuta despide con pesar a uno de los hombres que dedicó buena…

21/07/2026