Hoy todos somos uno. Toda Ceuta, al igual que el resto de España, mira hacia un evento: la final del Mundial. La Roja se enfrentará a Argentina buscando la victoria y a este lado del Estrecho, los ceutíes se embeben de la magia del fútbol para ponerse de acuerdo en algo, sin distinciones ni enfrentamientos.
En casa, en la playa de la Ribera disfrutando de la pantalla gigante, en bares, con amigos… Cada uno elegirá el lugar para disfrutar de un evento histórico en el que se busca hacer historia.
El fútbol logra mover masas y sumar corazones. Nadie es distinto al otro, todos comparten la misma afición y se unen en torno a la camiseta de su selección. En esto, en eso de la unidad, el fútbol da una bofetada sin manos, como se dice popularmente, a cualquier movimiento provocador que solo busca extender recelos, miedos y malas artes.
Los discursos que pretenden trasladar enfrentamientos, dudar de la españolidad de parte de la población o fomentar recelos se caen por su propio peso cuando esta noche todos somos uno, cuando esta noche cobrará más sentido que nunca ese “recen a quien recen” que tanto repite el presidente de la Ciudad, Juan Vivas.
El pase a la final de España sacó a cientos de personas de sus casas y dio pie a cuantiosas celebraciones en las que no existían diferencias, en las que todos gritaban lo mismo y enarbolaban la misma bandera.
Esta noche confiemos en que vuelva a repetirse cada uno de esos momentos.
El fútbol es capaz de sacar lo mejor de sí a todas esas personas que llevan días esperando este domingo mágico, este momento de vibrar con la Roja, de confiar en la victoria.
Banderas de España en el centro, en la playa, pero también banderas de España por todos los barrios de Ceuta. No hay enfrentamientos, todos celebran los mismos goles y muestran con orgullo la elástica de la Roja, la que se verá este domingo en las calles y, confiemos, el lunes para festejar la celebración de la victoria que todos ansiamos frente a Argentina.
Esta noche todos somos uno, esta noche un puñado de hombres bien dirigidos lograrán que todo el país esté pendiente de lo que suceda en el terreno de juego para festejar la victoria de una selección que es, en el fondo, la victoria de todos, la mejor de las muestras de unión y españolidad que puede darse sin discursos adornados, ni debates, ni enfrentamientos.
Una bandera, un país, un equipo. No hace falta nada más.
Ceuta es ejemplo de convivencia, se ha trabajado mucho y se ha luchado frente a los discursos tremendistas. Hoy también lo será, como cada día, como cada mes. Convivencia sin dudas y unión ante una bandera, la de todos.
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